
Artículo de divulgación
Filología y análisis del discurso: aportes para la interpretación lingüística de la adivinanza
Enrique Meléndez Zarco
Seminario Permanente de Análisis del Discurso
Universidad Nacional Autónoma de México
zarcounam@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-8436-2970
Introducción
El estudio científico de la lengua ha consolidado, a lo largo de los años, múltiples teorías y metodologías para la interpretación lingüística tanto en una dimensión léxico-gramatical como textual o transoracional. Así, ámbitos como la filología y el análisis del discurso, aunque con categorías, tradiciones y enfoques distintos, establecen puntos de encuentro fundamentales para aportar al tratamiento integral de textos tan antiguos como arraigados al saber, sentir y solaz popular como las adivinanzas.
Una de las obras en que es posible observar la riqueza expresiva de las adivinanzas, las cuales despliegan una gama amplia de unidades temáticas, referentes tanto al mundo de lo concreto como de lo alegórico o lo abstracto, es Si quieres que te lo diga, ábreme tu corazón. 1001 adivinanzas y 51 acertijos de pilón, de la investigadora mexicana María Teresa Miaja. Se trata de un conjunto de adivinanzas y acertijos mexicanos en español, publicado en 2016 bajo el cobijo institucional de El Colegio de México y la Secretaría de Educación Pública, que fue merecedor del Premio Antonio García Cubas otorgado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Sin duda, la adivinanza ha significado un espacio propicio para poner en práctica la capacidad de atención, observación, metaforización y sensibilidad de los seres humanos en lo comunitario, quienes se han encargado de mantenerla viva como parte de un tesoro cultural, transmitido secularmente de generación en generación, debido al ejercicio lingüístico creativo de sus usuarios. Sobre el carácter popular y ancestral de la adivinanza señala Miaja (2016):
Gracias a su plasticidad lingüística la adivinanza ha sido, es y seguirá siendo parte del acervo literario tradicional […].
No podemos olvidar ni negar que las adivinanzas surgen de una cosmovisión popular y que en ellas se refleja la espléndida capacidad y poder de descripción del pueblo. Por boca de la adivinanza habla la sabiduría popular, en verso, y esto a través del primer sistema didáctico que ha existido en el mundo, el de las preguntas y respuestas (68).

Reproducción del cartel elaborado por el Departamento de Difusión del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México para invitar a la presentación del libro Si quieres que te lo diga, ábreme tu corazón. 1001 adivinanzas y 51 acertijos de pilón, de María Teresa Miaja. Cedidos los derechos de reproducción a este medio con fines educativos y de difusión.
Aunque resulta difícil (si no es que imposible) conocer con exactitud el origen de las adivinanzas y, en general, de cualquier género poético de tradición oral (Morote, 2001), sí es posible trazar diferencias entre composiciones literarias con las que aquella colinda, a saber, el acertijo. De acuerdo con los expertos, acertijo y adivinanza convergen en el hecho de plantear una pregunta ingeniosa; no obstante, mientras que el acertijo se manifiesta en prosa, la adivinanza lo hace en verso con parámetros más definidos en su construcción (Gárfer y Fernández, 1994; Miaja, 2016).
La adivinanza ha sido recuperada, sobre todo, desde el punto de vista literario, atendiendo aspectos como su pertenencia a la lírica tradicional, las funciones que presenta, su clasificación temática, así como sus recursos estilísticos y retóricos. Gracias a ello se ha podido definir, entre otros, la estructura prototípica de la adivinanza popular, configurada poéticamente en cuartetas octosilábicas, de rima consonante o asonante cruzada, y con el uso de la forma paralelística (Miaja, 2016). Entre los casos representativos de la adivinanza mexicana destacan:
Adivina adivinanza,
¿qué tiene el rey en la panza?
(El ombligo)
Agua pasa por mi casa,
cate de mi corazón,
el que no me lo adivine
es un burro cabezón.
(El aguacate)
En casa de Chi,
mataron a Ri,
vino Mo
y dijo Ya.
(La chirimoya)
Menos prolífico, sin embargo, ha resultado el tratamiento lingüístico de la adivinanza en nuestro país. Tan solo en la UNAM, su base de datos registra únicamente dos trabajos de titulación que han considerado la adivinanza como objeto de estudio: 1) Algunas reflexiones de la adivinanza (1985), a nivel licenciatura y 2) Los entramados del significado en las adivinanzas y adagios de los antiguos nahuas (2001), a nivel maestría. Dentro de la lingüística contemporánea en el siglo XXI, dos de las aproximaciones posibles ―coincidentes y fronterizas a la vez― para examinar a cabalidad la adivinanza son la filología y el análisis del discurso.
Filología, lingüística y análisis del discurso
Sobre la filología, aunque enternecedora y hermosa su definición habitual (‘amor por las palabras’) resulta, en cambio, poco informativa o clara para quien no ha escuchado ni leído antes acerca de ella. En opinión de Moreno de Alba (1992), para muchos, términos como lingüística o filología simplemente no existen o, a lo sumo, son vagamente considerados como entretenimientos sofisticados de personas un tanto estrafalarias. A pesar de ello, tanto la lingüística como la filología tienen como foco principal el patrimonio intangible de los seres humanos, es decir, la lengua, aunque con abordajes y mecanismos específicos. Para este académico, mientras que el filólogo se ocupa sobre cuestiones relativas a la interpretación de textos, labor para la cual debe allegarse a cuanta información pueda iluminarlo respecto de la cultura,
la época y las circunstancias en que este se produce, al lingüista, por su parte, le interesa cómo funciona el lenguaje humano y las lenguas específicas de cada comunidad, así como la comunicación que establecen entre sí unas personas con otras.
Este último punto sería aplicable particularmente si pensamos en una lingüística tradicional y teórica cuyo límite es la cláusula o la oración. Y es que hoy día la lingüística contemporánea, en especial la aplicada, ha expandido sus alcances de estudio hasta involucrar el funcionamiento del lenguaje y de las lenguas naturales en el uso interaccional de los sujetos hablantes y de los grupos sociales en contextos específicos a través de la manifestación de sus textos (orales, escritos o digitales). De ahí la existencia de ámbitos tan nutridos y eclécticos como el análisis del discurso, desarrollado en el seno de la lingüística anglosajona. Fue Zellig Harris, mentor de Chomsky, quien acuñó en 1952 la noción análisis del discurso para aludir a la extensión de los procesos distribucionales superiores a la oración (Nadal, 2018), lo que sentó las bases para el influjo de ramas como la gramática textual.1
Análisis filológico y análisis del discurso
Ahora bien, aunque más antigua que la lingüística,2 la filología se hermana con el análisis del discurso por tener como eje rector el texto, o bien un compendio de textos, y por pretender ofrecer una interpretación científica sobre ellos; la filología como el análisis del discurso se valen de la interdisciplinariedad con el propósito de que sus propuestas interpretativas tengan un fundamento para explicar la lengua en uso, en su diversidad, articulando el componente lingüístico con el extralingüístico, lo que justifica que disciplinas como la historia, la literatura, la lingüística (y muchas otras) sean tan importantes para llevar a cabo sus complejas tareas. Importa añadir que en la actualidad ya no se piensa al filólogo simplemente como un fijador de textos antiguos en lo escrito (Moreno, 1992), sino que su praxis es mucho más abarcadora en tanto disciplina que busca en los textos orales o escritos la cultura o identidad de un pueblo (cf. Company, 2017) o un conjunto de pueblos hermanados entre sí a través de su manifestación lingüística dentro de un marco histórico que los determina y explica (cf. Lope, 2005).
Tomemos como referencia las siguientes adivinanzas inscritas en el ámbito religioso, relevantes en la cultura mexicana:
¿Quién hizo la tierra,
el cielo y el mar?
¿Quién todo lo puede
y todo lo da?
(Dios)
Ternura infatigable,
afán amoroso,
un amor adorable
para un hijo doloroso.
(La Virgen)
¿Quién es aquel infeliz
que hasta la gloria llegó
y por querer subir más
hasta el suelo se cayó?
(Lucifer)
Las adivinanzas anteriores, en el marco del juego y del desafío intelectual, ya en modo de declaración o ya de interrogación, exponen atributos que sirven como claves para el intérprete a fin de desentrañar la identidad oculta de tres figuras centrales para la comunidad católica: Dios, la Virgen y el demonio. Un análisis filológico podría determinar cómo pasajes bíblicos como el Génesis, la Pasión de Cristo o la expulsión de Lucifer del Paraíso
se materializan lingüísticamente en la adivinanza y cómo históricamente se ha ido representando en las adivinanzas a los actores de estos episodios teológicos, desde la cultura mexicana, haciendo comparaciones entre textos como las pastorelas, las canciones o los romances. Asimismo, podría realizar un trabajo ecdótico3 minucioso para comprobar si esta clase de textos han tenido variantes lingüísticas en el tiempo, como suelen tenerlas los poemas de la lírica popular.
Con relación al análisis del discurso son diversos los fenómenos que se pueden revisar, por ejemplo, cuál es el lenguaje evaluativo (juicios de valor) que se aprecia en las adivinanzas con base en sus elecciones lingüísticas; de qué manera se inscriben en el texto las personas o voces del discurso, o bien cómo se instancia el efecto retórico de la omnipotencia, la piedad maternal o la soberbia ―por referir los casos expuestos― a partir de los rasgos seleccionados por el emisor en las adivinanzas.
En tanto que ciencias humanas, la filología y el análisis del discurso deben obligatoriamente partir de evidencia y de criterios puntuales explicados al momento de emprender sus interpretaciones;
sin embargo, es manifiesto que cada una de ellas comporta solo una propuesta, una aproximación (de entre muchas posibles) sobre un texto, y no el hallazgo de un sentido único o completo de lo que en este caso las adivinanzas pretenden transmitir. Y es que la interpretación, como subraya Charaudeau (2009), consiste en una operación a posteriori que relaciona los resultados de un análisis con presupuestos teóricos, lo cual significa que ni el filólogo ni el analista del discurso derivan de sus interpretaciones “datos brutos” o puramente descriptivos.
Líneas finales
En síntesis, son muchas las directrices que se pueden seguir para escudriñar un fenómeno lingüístico tan expresivo e imaginativo como las adivinanzas, con gran tradición en la literatura mexicana. Tanto la filología como el análisis del discurso poseen las herramientas necesarias mediante las cuales puede sustentarse una interpretación lingüística seria y llenar un vacío de investigación que mucho nos diría sobre el espíritu inquisitivo de los seres humanos y su necesidad de diversión, al margen del sexo, el género, la clase social o la edad. La adivinanza es un producto verbal del que podemos participar todas y todos, en calidad de intérpretes, maestras y maestros, difusores o investigadores.
Referencias
- Charaudeau. Patrick. “Análisis del discurso e interdisciplinariedad en las ciencias humanas y sociales”. El discurso y sus espejos. Luisa Puig (ed.). México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2009. 99-132.
- Company, Concepción. Los opuestos se tocan: indiferencias y afectos sintácticos en la historia del español. México: El Colegio Nacional, 2017.
- Farfán, Rosa María. Algunas reflexiones sobre la adivinanza. México: Universidad Nacional Autónoma de México - Facultad de Filosofía y Letras. Tesis de licenciatura, 1995. Recuperado de: https://tesiunam.dgb.unam.mx/F/?func=findb&local_base=TES01&find_code=WRD&request=adivinanza&adjacent=N.
- Gárfer, Jose Luis y Concha Fernández. Adivinancero antológico español. Madrid: Ediciones del Prado, 1994.
- Lope Blanch, Juan M. Cuestiones de filología española. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2005.
- Mercenario, Mariana. Los entramados del significado en las adivinanzas y adagios de los antiguos nahuas. México: Universidad Nacional Autónoma de México - Facultad de Filosofía y Letras. Tesis de maestría, 2001. Recuperado de: https://tesiunam.dgb.unam.mx/F/EAUG2VN7YB7P1D9SJQELN5G417Q7FQ1TGBBDC6U3KEICRBIF95-26713?func=full-set set&set_number=078019&set_entry=000001&format=999
- Miaja, María Teresa. Si quieres que te lo diga, ábreme tu corazón. 1001 adivinanzas y 51 acertijos de pilón. México: Secretaría de Educación Pública / Colegio de México, 2016.
- Moreno de Alba, José. Minucias del lenguaje. México: Fondo de Cultura Económica, 1992.
- Morote, Pascuala. “La adivinanza en la enseñanza del español como lengua extranjera”. Actas XII (ASELE), 2001. Recuperado de: https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/12/12_0143.pdf
- Nadal, Juan. “Hermenéutica, pragmática y análisis del discurso”, en Mauricio Beuchot y Alberto Vital (eds.), Manual de hermenéutica. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2018. 195-211.
1Con el paso de los años, el análisis del discurso ha expandido su panorama y se ha constituido como un campo con variados modelos y perspectivas, como la Lingüística Sistémico Funcional de Michael Halliday, el Análisis Interaccional de Adriana Bolívar o el Análisis Crítico del Discurso de Teun van Dijk. De ahí que una de las definiciones del análisis del discurso sea el estudio de la relación entre el lenguaje, el sentido y el vínculo social, un campo disciplinar abierto y en permanente construcción (Charaudeau, 2009).
2Apunta Moreno (1992) que es muy probable que la lingüística haya nacido a partir de la filología, pues se piensa que los primeros filólogos, interesados en la "lectura correcta", la versión más confiable de los textos sagrados o religiosos, tuvieron que aprender “lingüística” para comprender puntualmente las variables textuales y determinar así cómo debían transmitirse dichos textos a las futuras generaciones.
3Esto es, de crítica textual.

El origen o antecedente primigeneo de estos temas se encuentra en las tradiciones oraculares, al menos entre los pueblos occidentales. El ejemplo por antonomasia es el enigma planteado por la esfinge a Edipo, por el cual este causa la muerte de su padre Layo. Difícil sería establecer un paralelismo en términos comparatistas que acerque a esta antigua forma lógico-literaria, bien al acertijo, o bien a la adivinanza, pues la versión métrica de la historia griega varía entre las distintas tradiciones doxológicas, así como de sus traducciones u otros medios de transmisión. Es casi imposible definirlo por su mera forma estilística, en tanto verso rimado o composición en prosa. La gran diferencia con el acertijo o la adivinanza, en todo caso, se encuentra en la privación de su sentido trágico, esencial entre los antiguos griegos.
"Representación de Edipo y la esfinge, un ejemplo de adivinanzas y acertijos en la mitología griega", o "Edipo y la Esfinge". Tondo de kylix ático de figuras rojas, 480-470 BC. de Vulci. Subido en línea el 14 de diciembre de 2009 en https://es.wikipedia.org/wiki/Adivinanza#/media/Archivo:Oidipous_sphinx_MGEt_16541_reconstitution.svg. Dominio público.

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