
Entrevista
Entrevista a Alice Jacquelin, directora de la Biblioteca de Literaturas Policiales (BiLiPo) de París
Héctor Fernando Vizcarra
Instituto de Investigaciones Filológicas
Universidad Nacional Autónoma de México
hf.vizcarra@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-8937-9966
La Bibliothèque des Littératures Policières (BiLiPo) se ubica en el número 48-50 de la calle Cardinal Lemoine, en el quinto distrito de París, es de acceso gratuito y forma parte de la red de bibliotecas públicas especializadas de la ciudad.
Fue creada en 1984 y, de acuerdo con su presentación institucional, “es el único establecimiento francés consagrado a la conservación y a la promoción de las literaturas policiales y de espionaje” (https://www.paris.fr/lieux/bibliotheque-des-litteratures-policieres-bilipo-2879). Además de esas labores, la biblioteca organiza encuentros con escritores/as, conferencias y exposiciones en su sala de recepción; recibe libros y revistas sobre el tema, así como volúmenes académicos en distintas lenguas, lo que la hacen, también, un centro de documentación invaluable para estudiantes e investigadores. Establecida en su ubicación actual desde 1995, la BiLiPo se ha consolidado como un centro de referencia tanto para investigadores como para aficionados al género.
Más allá de las ficciones policiales literarias, su acervo incluye textos sobre criminología, justicia, cine y casos criminales, así como fascículos y archivos de autores y editores.
Bajo la dirección de la doctora Alice Jacquelin desde junio de 2024, la BiLiPo planea ampliar su alcance con proyectos como el préstamo de novelas policiales sobresalientes y el desarrollo de un centro de archivos especializados. A partir de la presente dirección, uno de los principales objetivos de la BiLiPo es reflejar la evolución del género policial en Francia, desde su carácter militante durante la segunda mitad del siglo XX hasta su diversificación contemporánea.
El 13 de noviembre de 2024 Alice Jacquelin nos permitió entrevistarla en sus oficinas para conocer más sobre este centro de documentación.
Héctor Fernando Vizcarra: Agradezco su amabilidad para aceptar esta conversación, que estará dedicada al público hispanohablante interesado en los temas de la biblioteca. En primer lugar, me gustaría saber un poco sobre su trayectoria académica antes de ser nombrada directora de la BiLiPo.
Alice Jacquelin: Asumí la dirección de la Bibliothèque des Littératures Policières el 1 de julio de 2024. Antes de eso, fui docente e investigadora en la Universidad de Nanterre, trabajando en el ámbito del relato policial. En 2019 presenté mi tesis sobre el polar1 rural, el country noir, y luego fui contratada para un proyecto de investigación europeo llamado DETECt (Detecting Transcultural Identity in European Popular Crime Narratives), el cual involucró a varios países. Durante dicho periodo, organizamos una exposición en la BiLiPo, lo que me permitió trabajar aquí como investigadora. Después, fui asistente de investigación en Nanterre, en el máster de Profesiones del Libro y la Edición, en la especialidad de Bibliotecas. Allí conocí estudiantes interesados en biblioteconomía y me familiaricé con temas relacionados. Trabajar intensamente en este lugar fue para mí una revelación y por ello decidí presentarme al concurso cuando la antigua directora, Catherine Chauchard, se jubiló, y su sucesora también estaba por jubilarse. Además, coincidió con que viví diez años en esta misma calle, frente a una librería llamada L’Amour du Noir, especializada también en género policial
HFV: Entonces, usted está vinculada desde hace tiempo a la novela policial desde el ámbito académico. Me gustaría saber un poco sobre la historia de la biblioteca, por ejemplo, las condiciones de su fundación.
AJ: Fue creada en los años 80, específicamente en 1984. Inicialmente, era un fondo patrimonial para conservar ediciones de novelas policiales que estaba integrado a la biblioteca Mohammed Arkoun, en la calle Mouffetard. En los años 80 y 90 hubo una comunidad de entusiastas de la novela policial que se unió en torno al proyecto de la BiLiPo, y gracias a su apoyo la biblioteca se independizó. Una asociación de lectores y autores de novelas policiales llamada 813, que aún existe, desempeñó un papel clave para que el acervo tuviera su propio espacio. Finalmente, en 1995, el material fue instalado en este edificio por la ciudad de París.
HFV: ¿Cuántas personas trabajan en la biblioteca actualmente?
AJ: Somos seis. En realidad, somos una biblioteca patrimonial de la ciudad de París. El sistema de bibliotecas de la ciudad cuenta con más de setenta, de las cuales unas diez son patrimoniales. Entre estas, hay bibliotecas grandes, como la Biblioteca Histórica, que tiene más de cuarenta empleados, y otras más pequeñas, como la nuestra o la Biblioteca Marguerite Duras, sobre feminismo. Se trata de bibliotecas muy especializadas, como la Biblioteca François Truffaut, dedicada al cine. Lo particular de la BiLiPo es que nos enfocamos en un género literario, pero no solo tenemos ficción. Contamos también con no-ficción, como derecho, criminología, historia de la policía, justicia. Mi colega Brigitte, por ejemplo, ha reunido expedientes de prensa sobre grandes casos criminales.
HFV: Entonces el acervo no solo está conformado por literatura policial. Por lo que he visto, en la sala de consulta hay, sobre todo, libros alrededor del tema.

Fotografía de la sala principal de consulta de la BiLiPo, ubicada al interior del recinto que va a dar en su costado poniente con el no. 50 de la rue Cardinal Lemoine no. 50 del cinquième arrondisement de Paris. Tomada por el autor de esta entrevista. Cedidos los derechos sobre la imagen a este medio con fines educativos y de difusión.
AJ: En el fondo reservado tenemos lo que llamamos "segmentos documentales". Casi todo es patrimonial y está destinado a la conservación. Disponemos de casi toda la producción francesa de novela policial, y también algunas colecciones extranjeras, como gialli italianos, dime novels estadounidenses, entre otras. Además, tenemos una colección de fascículos: pequeños formatos de materialidad efímera, con pocas páginas, vendidos a inicios del siglo XX por entregas o en periódicos. En su mayoría son franceses, pero también tenemos algo de la colección norteamericana Black Mask. Por otro lado, en el sótano, tenemos literatura científica sobre novela policial, criminología y temas relacionados. Adquirimos material en francés, español, italiano y alemán. También contamos con expedientes de prensa sobre nota roja, archivos de autores, editores y cineastas.
HFV: ¿Qué tipo de libros consulta más el público usuario de la biblioteca?
AJ: No se puede llevar el material en préstamo; todo es únicamente para consulta en sala. Sin embargo, a partir de abril de 2025 abriremos un servicio de préstamo de una “biblioteca ideal” para los lectores aficionados al género. Muchas veces las personas se sienten un poco frustradas porque vienen a la biblioteca y se dan cuenta de que, aunque es una biblioteca de literatura policial, no pueden llevarse las novelas para leerlas. La idea de esta “biblioteca ideal” es ofrecer una selección de lo mejor del género, ya que algunos lectores nos dicen: “Me encantaría leer novela policial, pero hay tanta producción que no sé por dónde empezar”. Por eso, creamos una selección con la ayuda de especialistas, bibliotecarios e investigadores, y ya hemos recopilado varias listas de lectura para formar ese fondo de préstamo. Es probable que hayamos olvidado incluir algunas cosas o que algunas no sean “ideales”, pero el objetivo es ofrecer una visión amplia del género policial: novela negra, thriller, cozy crime, historias de espionaje y más.
HFV: A propósito del cozy crime, que acaba de mencionar, me parece que aún no existe una producción importante en América Latina. En España comienza a tener presencia, y en las librerías de Francia incluso hay una pequeña sección dedicada a esta vertiente de literatura policial. ¿Es un fenómeno reciente?
AJ: No conozco mucho sobre el cozy crime, ya que mi especialidad es el polar rural o el polar social, además de la novela negra. Sin embargo, dirigí la tesis de una estudiante que trabajó sobre el cozy crime y los juegos de mesa.
Ella veía el cozy crime como un heredero de la novela de investigación clásica, con historias ambientadas en pequeños pueblos burgueses, entre personas respetables, con crímenes que no suelen ser muy dramáticos ni atroces, y cuya resolución se basa en la deducción. Podríamos traducirlo como “crimen acogedor”. Es una forma de literatura policial sin grandes cargas emocionales, casi como un juego intelectual.
HFV: A pesar de llevar poco tiempo como directora, ¿cómo ha sido su experiencia en la BiLiPo? ¿Es la primera vez que dirige una biblioteca?
AJ: Sí, es la primera vez que trabajo en una biblioteca y que asumo un puesto de dirección. Hay muchos desafíos, ya que ser responsable de una biblioteca implica gestionar las colecciones, el equipo de bibliotecarios y, como en nuestro caso, incluso un edificio. Sobre esto, es importante señalar que en el vestíbulo de la BiLiPo hay un fragmento de la muralla del rey Philippe-Auguste, que data del siglo XII. Es algo hermoso, pero también plantea retos patrimoniales y arquitectónicos. Justo ahora estoy descubriendo todos estos aspectos que no imaginaba.
HFV: Además de su labor como directora, ¿continúa con su trabajo de investigación universitaria?
AJ: Sí, colaboro con una revista llamada Belphégor. La edición científica consume tiempo, pero es interesante. También participo en coloquios y jornadas de estudio sobre novela policial y escribo artículos sobre novela negra regionalista, un tema que ya había comenzado a explorar. Laborar en la BiLiPo tiene la ventaja de disponer libremente del acervo, lo cual considero un privilegio. Una de las razones por las que decidí convertirme en conservadora [de bienes patrimoniales] y tomar este puesto fue porque había trabajado con estas colecciones en el marco del proyecto Polarisation. La idea, en resumen, era digitalizar los materiales para hacerlos accesibles a los investigadores. Organizamos un coloquio titulado Polar et Traduction en colaboración con la Universidad de Nanterre, que incluyó varias ponencias basadas en las colecciones de la BiLiPo.
HFV: En términos prácticos del impacto a la comunidad, ¿cuánta gente es usuaria de la biblioteca? ¿Qué tipo de lectores recibe con mayor frecuencia?
AJ: No tenemos cifras exactas, pero planeo realizar una encuesta para entender mejor a nuestros usuarios. Es un público muy variado: tenemos personas habituales que vienen todos los días a leer simplemente porque la sala es cómoda y silenciosa; investigadores que acuden para consultar archivos o preparar sus seminarios y conferencias; y una franja muy interesante de aficionados y eruditos que, aunque no son académicos, son verdaderos apasionados. También llega gente que busca información específica, como el caso de un estudiante de cerrajería que vino a investigar sobre robos y cerraduras. Con el próximo servicio de préstamo esperamos atraer más gente del barrio (quartier) y también al público joven.
HFV: Además de la conservación de material, ¿qué otras actividades se ofrecen en la biblioteca?
AJ: Organizamos conferencias y actividades culturales. Nuestro público frecuente sigue de cerca las conferencias porque suelen contar con ponentes de alta calidad: profesores universitarios y especialistas que imparten charlas abiertas, algo que no es tan común, ya que este tipo de eventos suele estar reservado para círculos académicos. Por ejemplo, en octubre pasado tuvimos una conferencia sobre criminología y análisis de rastros de sangre con dos expertas de la gendarmería que trabajan en la unidad de casos no resueltos, los cold cases.
Aunque su labor no es exactamente como en las series de televisión, para los que asistimos fue fascinante entender cómo ambas investigan las escenas del crimen.
HFV: Dentro de su gestión como directora de la biblioteca, ¿qué proyectos futuros tiene en mente?
AJ: El primer proyecto a corto o mediano plazo es lanzar el servicio de préstamo. A largo plazo, me gustaría desarrollar la colección de archivos y convertirnos en un verdadero centro de archivo. Por ejemplo, recuperar dossiers de escritores influyentes en el ámbito de la novela policial, como Michel Lebrun o Marvin H. Albert. También pienso en científicos y académicos: me gustaría adquirir archivos de investigadores y editores. De hecho, me planteo la pertinencia de seguir con el nombre de Bibliothèque des Littératures Policieres, dado que no solo preservamos material sobre literatura policial. Trabajamos con relatos criminales en general, criminología, narrativas y publicaciones populares. Es un ámbito mucho más extenso, y creo que actualmente el nombre ya no refleja del todo nuestra identidad.
HFV: Aunque el término literaturas es amplio y permite abarcar más, en español no tenemos esa tradición de llamar en plural al policial o policiaco. Se sigue prefiriendo “ficción”, como en “ficción criminal”. ¿No podría ser una opción, en vez del nombre actual?
AJ: Lo que pasa es que nosotros no solo tenemos ficción, pues también manejamos no-ficción. Además contamos con mucho material sobre cine negro, series televisivas de temática criminal, etc. Estamos en un ámbito casi transmedial. Necesitamos encontrar una denominación que refleje con precisión nuestra identidad, pero por ahora no lo hemos definido claramente.
HFV: Para terminar, ¿cuáles considera que serían los principales retos de la biblioteca en los años siguientes?
AJ: Pienso que necesitamos una imagen más moderna. El género policial en Francia se asoció mucho con los movimientos militantes después de 1968, con el neopolar, que era muy de izquierda, crítico, políticamente comprometido. Hoy, en cambio, estamos en una época donde el género se ha vuelto más mediático y mainstream. Ya no tiene la misma característica militante que antes, aunque eso sigue siendo una parte importante de la historia de la biblioteca. Fue crucial en la constitución de nuestras colecciones y en los vínculos que tenemos con autores y editores. Sin embargo, hoy en día existe una gran diversidad: cozy crime, thrillers y muchos subgéneros que se han desarrollado y que también deberían formar parte de nuestra configuración. Me gustaría que esta diversidad estuviera mejor representada en nuestras colecciones y en cómo se percibe a la biblioteca.
1 Polar es la denominación en francés para el género policial, la novela negra, y el relato criminal, entre otros, y que puede abarcar literatura, cine y narrativa gráfica.
El catálogo de la Bibliothèque de Littératures Policières se puede consultar aquí:
https://bibliotheques-specialisees.paris.fr/
https://www.facebook.com/profile.php?id=100067507830029
https://www.instagram.com/bilipobibliotheque/

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