SEMANARIO POLÍTICO Y LITERARIO DE MÉXICO

12 de julio de 1820


Impresos[1]

 

A las primeras aguas, un campo fecundo y sediento se llena de plantas inútiles que después el tiempo y el cultivo hacen desaparecer, decía un periodista de Cádiz en 1811, hablando de los papeles que se empezaron a publicar cuando se planteó en España por primera vez la libertad de prensa;[2] y lo mismo podemos decir nosotros de los que han aparecido en esta capital desde que por segunda vez se promulgó aquella ley benéfica;[3] bien que uno que otro no merecen estar comprendidos en aquella censura. Hablar de todos sería obra larga y poco interesante; por lo cual nos reduciremos a dar una ligera idea de los que más han llamado la atención del público, para poder, en los números sucesivos, hacer lo mismo con todos los que merezcan nuestra atención.

            [...][4]

            Inmediatamente que se publicó El Fernandino[5] salieron otros varios papeles de los cuales el mejor sin duda es el de El Pensador Mexicano, haciéndole cargos tan justos que el autor, temiendo seguramente la calificación de la Junta de Censura,[6] tomó el partido de cantar la palinodia[7] en medio pliego de letras gordas.

            El Conductor Eléctrico, obra periódica. Su plan abraza todo lo que pertenezca al orden público y al beneficio de la sociedad;[8] y su autor, que lo es El Pensador Mexicano, se propone instruir a los lectores en algunos elementos del derecho público: explicar algunos artículos de la Constitución; copiar las cosas particulares, útiles y dignas de saberse, ya inéditas y ya impresas en otros periódicos, ofreciendo un lugar distinguido a las bellas letras, y con especialidad a las poesías sobresalientes.[9] Van publicados seis números. El primero contiene un discurso sobre la dignidad del rey y la soberanía de la nación;[10] y los siguientes una carta que se supone escrita por un labrador sencillo sobre las principales objeciones que se hacen al sistema liberal, y su contestación,[11] que todavía no se ha concluido, y en medio de la cual ha empezado a insertarse el dictamen del doctor don Antonio Josef Ruiz de Padrón[12] sobre el tribunal de la Inquisición[13] con algunas notas del editor.

            Nosotros creemos muy conveniente la publicación de este papel, y no dudamos que producirá buenos efectos, principalmente en las clases medias del Estado, que son las que más necesitan de explicaciones claras y sencillas de cuanto toca a las nuevas leyes que felizmente nos gobiernan.

 

 



[1] T. I, núm. 1, pp. 20-23.

[2] libertad de prensa. Cf. nota 19 a Sermón político-moral, en este volumen.

[3] Constitución. Cf. nota 13 a Sermón político-moral, en este volumen.

[4] Resumen de texto omitido: Se comentan los siguientes impresos: Respuesta al escrupuloso sobre la Constitución, en el que se niega que ésta sea contraria a la religión y a los militares, y se afirma que no contiene nada que no se encuentre en antiguos códigos; El Fernandino Constitucional  que impugna el folleto anterior, y se dice que el autor se equivoca sobre todo en pensar que la  potestad de las Cortes procede de la autorización del rey.

[5] El Fernandino. Cf. nota 17 a Censura de un Ciudadano..., en este volumen.

[6] Junta de Censura. Cf. nota 85 a Séptimo Juguetillo..., en este volumen.

[7] cantar la palinodia. Cf. nota 6 a Diálogo sobre El Pensador Mexicano de 24 de febrero..., en este volumen. En este caso particular se refiere a la contestación de Fernández de Lizardi titulada Justa retribución al defensor de los encuerados al folleto Justo tributo a El Pensador Mexicano, en este volumen, firmado por P. R. P. O. quien considera el folleto de nuestro autor como la aceptación de los yerros que aquél señala en su folleto. Cf. Obras XIV-Miscelánea, p. 175-178.

[8] El Conductor Eléctrico. Cf. nota 6 a Cuartazo a El Pensador Mexicano, en este volumen.

[9] En El Prospecto se lee lo siguiente: “[...] haremos por explicar algunos artículos de la Constitución, no porque este sabio código carezca de la necesaria claridad, sino porque aun teniéndola, no basta para que la comprendan algunas cabezas enfermas por la preocupación o la ignorancia. Copiaremos las cosas particulares, útiles y dignas de saberse, ora lleguen manuscritas a nuestras manos, ora se impriman en otros periódicos, convencidos de que así se sirve mejor al público; pues no todos tienen proporción de comprar cuanto papel salga, y se alegrarán de tener en éste lo más selecto y digno de saberse que tengan todos. No se quedarán sin ligar las bellas letras, y se lo haremos muy distinguido a las poesías sobresalientes.” Cf. Obras IV-Periódicos, p. 260.

[10] Ibidem, pp. 263-271.

[11] En los números 2 y 3 de El Conductor Eléctrico. Ibidem, p. 273-284; mientras que “El gobernador y el pueblo de natorales de Tontonatepeque, etcétera” dirigen otra “Carta a El Pensador Mexicano”, fechada en Tontonatepeque y diciembre 20 de [1]820, a la que también Fernández de Lizardi da respuesta exponiendo las inconveniencias de imponer a los indios las mismas obligaciones que los españoles, sin tener los mismos derechos. Cf. Obras X-Folletos, pp. 401-408.

[12] Antonio Josef Ruiz de Padrón. Cf. nota 40 a Inquisición de México, en este volumen.

[13] Inquisición. Cf. nota 14 a Auto de Inquisición contra el Suplemento..., en este volumen.