Número 1.

 

LA CANOA[1]

 

 

Habiendo suplicado varios señores de México al señor don Chilibrán de las Siete Alforjas, gobernador del célebre Cayo-Puto,a se sirviese enviar a Veracruz[2] el esquife arranchador,[3] y a esta capital un comisionado que la libre de los infinitos simples que la infestan, su señoría ha accedido a sus deseos. Al efecto ha mandado el esquife al mando de su patrón Moderato Malas-pulgas. El esquife queda en Veracruz, atado a un argollón del castillo de San Juan de Ulúa,[4] y Moderato en Chalco,[5] esperando el cargamento que hoy le conduce la canoa nombrada La Preciosa de Xochimilco, a saber:

1° Dos sacos que contienen a don José Bernardo Baz y don Juan Santos Losada, para que vayan a terminar sus pleitos ante el señor don Chilibrán, y no fastidien más al público de México a quien nada importan sus diferencias.[6] Anteriormente se habían quejado varios abonados del teatro al señor don Chilibrán de que la volubilidad de lengua de Losada les molestaba en extremo, distrayéndolos de la representación, por lo que le suplicaban le hiciese conducir al Cayo.

2° Un cajón con la marca F. R., [7] que encierra al autor de dos papeles miserables, llenos de majaderías del principio al fin, inútiles, y que contienen cosas sapientes servilitatem.[8]

3° Un saco que lleva al Campanero[9] a serlo de Cayo Puto por necio y sandio en extremo. Entre otras cosas es graciosísimo desatino llamar jacobinos a Voltaire, D’Alambert y Diderot. Va cuidadosamente cosido, para que no aburra con sus sandeces a Moderato, y éste no se vea precisado a dejarle en el camino.

4° Un huacal que contiene al autor del Duelo vindicado.[10]

[...][11]

 

Notas importantes

 

Moderato Malaspulgas, encargado de esta expedición, ha prevenido a El Pensador que, en atención a sus buenos deseos, y por ser la primera vez, le pasa el que haya estampado en el número 16 de El Conductor Eléctrico aquellos malditos versos, calificando[12] de hábil a su autor; pero que si nos suelta otros tan malos y despreciables le conducirá irremisiblemente al Cayo, para que instruya y divierta a aquellos habitantes con sus Cuartazos,[13] Pescozones,[14] etcétera, etcétera.

Igualmente ha prevenido a don José María Landa[15] qaue le llevará a dirigir el teatro del Cayo, si no se deja de encajarnos los disparatones de Blanca y Montcasin,[16] y Gonzalo Bustos de Lara, habiendo en este mundo de Dios tanta tragedia buena, verbi gracia, Idomeneo,[17] Virginia,[18] Florinda,[19] La condesa de Castilla,[20] Zoraida,[21] Roma libre,[22] La viuda de Padilla,[23] Numancia,[24] etcétera, etcétera.

[...][25]

 

Aviso

 

Todos los que sepan de individuos dignos de tener lugar en el próximo viaje, avisen a Pandolfo Malaspulgas, que es apoderado del señor don Chilibrán, y vive en la calle de la Imaginación, número no sé cuánto.

 

 



[1] México: En la Oficina de don Juan Bautista de Arizpe [estuvo en la esquina de la Monterilla (nombre dado por los alcaldes de Montera que asistían al ayuntamiento. Monterilla es hoy 5 de Febrero) y Capuchinas —hoy, Venustiano Carranza.], 1820, 4 pp. La Canoa. Periódico anónimo publicado en la ciudad de México hacia 1820 en la Oficina de don Juan Bautista Arizpe. Sólo contó con seis números. Su autor enviaba a la Isla de Cayo-Puto a los “simples y sandios”; a los “majaderos y extravagantes” escritores. Fernández de Lizardi fue enviado varias veces al Cayo cuando los anónimos autores de La Canoa no estaban de acuerdo con sus ideas. Cf. “La Canoa. Periódico anónimo del siglo XIX”, en Literatura Mexicana. Revista semestral del Centro de Estudios Literarios. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Literarios, 1997. Vol. VIII, núm. 1, 1997, pp. 261-279.

a Islita inhabitada de la Bahía de La Habana.

[2] Veracruz. Actual estado de la República Mexicana. Ciudad y Puerto del municipio del mismo nombre.

[3] esquife arranchador. Esquife: barco pequeño que se lleva en el navío para saltar a tierra y para otros usos. Arranchar: Dicho de la costa o de un cabo, un bajo, etcétera, pasar muy cerca de ellos. Tratándose del aparejo de un buque, cazarlo y bracearlo todo lo posible. El Esquife de La Habana. La libertad de la imprenta decretada por las Cortes de Cádiz dio motivo a que aparecieran gran número de publicaciones, casi todas efímeras, entre ellas El Esquife; que tuvo su primera época del primero de septiembre de 1813 al treinta de junio de 1814. Reapareció en 1820 y se llamó El Esquife Arranchador, cuyo primer número salió a luz el jueves primero de junio. Tuvo como epígrafe los versos siguientes: “Más corrigen las críticas/ que las serias y amargas invectivas”; “El que no quisiere ser/ vecino cayo-putano/ obre como ciudadano/ y tenga buen proceder”. Sobre la identidad del autor o de los autores de El Esquife, Joaquín Llaverías realizó interesantes pesquisas: “¿Quién fue el redactor o quiénes fueron los redactores del susodicho periódico, en sus eras de 1813 y 1820? Nada he encontrado sobre el particular en la colección completa que posee el capitán González Quijano, y es la única que se conoce de El Esquife [...] Calcagno, conforme refiere el señor Carricarter [Arturo R. de Carricarter], dice que D. Joaquín José García fundó en 1820 El Esquife Arranchador, agregando que este escritor fue envuelto ‘en la causa de que el Obispado formó el primitivo Esquife’. De tal noticia podría inferirse que también estableció este último, o que, por lo menos, estuvo relacionado con él. En cuanto a la segunda época, en el primer número [...] se halla lo que sigue: ‘AL RESPETABLE PÚBLICO. Pensé guardar mi nombre en la guardilla de m casa: pensé escribir mi Esquife, y que nadie me conociera; pero la imprudencia de muchos amigos de saber, achacando esta empresa a otros individuos que ni me tratan, me obligan a quitar la mascarilla, para que todos sepan quién es el redactor, y que ninguna otra persona tiene parte directa ni indirecta en el periódico. [...] —El Br. José María Torredo de Villaflores.’ No he encontrado en los periódicos de la época, ni en otra parte, dato alguno relativo a Torredo de Villaflores, por lo que me inclino a creer que se trata de un anagrama o pseudónimo. A pesar de la declaración transcrita, hubo quien supuso entonces que el redactor de dicho papel lo era el impresor y periodista D. Tiburcio Campe, el cual, con motivo de haber sido agredido un empleado suyo, hizo publicar en el número del día 8 de junio de 1820, lo siguiente: ‘Mi escaso talento, la oscuridad de mi nombre, y el ningún concepto literario que puede merecer á este respetable público, me animaba a persuadirme que jamás se me supondría redactor de este u otro periódico. [...] Protesto que no tengo en él la menor [parte]: que, injusto desempeño de mis deberes, no revelaré el nombre de ninguno de los autores”. No obstante la declaración de Campe, se le continuó atribuyendo la paternidad del periódico, lo que dio lugar a que se repitiera aquél su protesta en contrario, en el número del 22 de junio de 1820 [...] Lo que origino esta manifestación de Campe , fue el haber sido asaltada su imprenta por el teniente D. Lups Montenegro en demanda ‘de que venía a saber el nombre’ del redactor de El Esquife Arranchador ‘a cualquier precio’. Meses después, con el título: El principal redactor al público, se insertó en el número del 7 de octubre de 1820, suscrita por Evaristo Sánchez, una larga protesta por la agresión de que hubo de ser objeto dicho individuo, quien confiesa que dio a las autoridades que intervinieron en su defensa, el ‘nombre del redactor del Esquife’. Sin embargo de esto, en el número del 3 de enero de 1821, consta esta otra declaración: ‘AL RESPETABLE PÚBLICO. Si hasta ahora no habíamos manifestado que somos redactores de este periódico en compañía del Bachiller D. Genaro Güen, era porque considerábamos que no había necesidad de tal insinuación, pero toda la vez que las circunstancias exigen imperiosamente que así lo verifiquemos para acallar hablillas, y para que otros inocentes no padezcan en las mordicantes lenguas de muchos atrevidos que esparcen voces imputándoseles la redacción; hacemos la presente advertencia, para que nos conozcan los hombres de bien. [...] Diego José de Silva y Espinosa. Antonio Fernández de Antunes.’ Y, por último, en el número del 31 de marzo del mismo año de 1821, se insertó el siguiente ‘AVISO AL PÚBLICO: Los tres individuos redactores de este periódico, se han separado de su redacción y de toda intervención en él; cediendo a los que abajo suscriben el dominio absoluto que a él tenían, para que como propiedad nuestra lo publiquemos [...] Habana, 28 de marzo de 1821. Br. Juan Hurtado de Mendoza y Pérez. Cristóbal Aparicio de Pastrana. José María Rumualdo de Lara y Díaz.’ Ya antes se había publicado un suelto en el número correspondiente al 2 de septiembre de 1820, firmado por ‘Sánchez –Güen- Beruta’, donde, bajo el título de Los redactores al público, dicen los mencionados señores que por ningún motivo se harían ‘fiadores de los artículos remitidos’. Se observa también que la mayoría de los escritos están dirigidos al ‘Sr. Patrón Moderato Malas – Pulgas.’ No sabemos, por consiguiente, lo que haya de verdad acerca de los nombres de los que se dicen ser los redactores de El Esquife Arranchador, cuyo rol de tripulación se encuentra al frente de su primer número; pero sí puedo afirmar que ningún antecedente he hallado relativo a dichas personas, seguramente por no haber pasado a la posteridad, o porque no existieron. Tampoco he encontrado dato alguno que compruebe la afirmación de Calcagno, referente a que D. Joaquín José García fuera el fundador del periódico.” Cf. Joaquín Llaverías, Contribución a la historia..., pp. 3219-345.

[4] Castillo de San Juan de Ulúa. El castillo de San Juan de Ulúa, situado en un islote a la entrada del puerto de Veracruz, es una fortaleza que sirvió como cárcel. Después de la Independencia quedó en poder español de manera que se impedía el comercio y la navegación en tan importante puerto.

[5] Chalco. Una de las ciudades que poseían los mexicas tendidas por el Valle de México: Coyohuacan, Chalco, Ixtapalocan, Tizayocan, Tzompango, Tutitlan, Cuahtitlan, Tetepanco, Tequisquiac, Echatepec y Xaltocan. En la actualidad Chalco es un distrito del Estado de México con varios pueblos, barrios, haciendas y ranchos. En este distrito están los volcanes Popocatépetl e Ixtaccíhuatl. Esta municipalidad se encuentra en la ribera este del lago que llevó su nombre. Éste fue desecado para aprovechar los terrenos para fines agrícolas. La población fue fundada en el siglo XVI y su nombre primitivo fue Chalca, palabra que significa “poseedora de bocas”. El 14 de noviembre de 1861 se dispuso llamar esta villa Chalco de Díaz Covarrubias.

[6] José Bernardo Baz y Juan Santos Losada. Por un “Artículo remitido” al Noticioso General (núm. 722, 14 ago. 1820, página 3), firmado por José Bernardo Baz, nos enteramos de que fue nombrado compromisario “por los ciudadanos de la parroquia del Sagrario”, a la cual pertenecía, el 6 de agosto de 1820. En dicho artículo, Baz se defiende de una acusación en los términos siguientes: “Sr. Editor [...] he llegado a entender que en una conversación se aseguró, que en la noche del 6 del actual [...] me reuní con mis compañeros para proceder a la elección de Electores parroquiales, presenté una lista de personas que calificaba anti-constitucionales o enemigas declaradas del actual sistema, con el objeto de que se les excluyese en la votación. Esta proposición concebida en tales términos es absolutamente falsa, calumniosa y llena de maldad: la lista que llevé y aún conservo en mi poder fue puntual y exactamente de sugetos [sic] que siendo en mi concepto adictos y decididos por el sistema que felizmente nos gobierna, los consideré a propósito para ser Electores parroquiales, y por lo mismo los propuse como uno de los compromisarios, así como éstos propusieron a los propios sujetos y a otros que les parecieron convenientes”. Por su parte, Santos Losada se sintió aludido y contestó a Baz de la manera siguiente: “Me dirigió el teniente coronel D. José Bernardo Baz en el Noticioso núm. 722 un cartel de desafío [...] sobre un pasaje relativo a las últimas elecciones [...] yo nada he dicho contra la vida y conducta privada de ese caballero, con relación a su persona que me es indiferente: le ataco por los tres aspectos exteriores con que en el público se presenta: esto es, como asentista del Coliseo, como compromisario en las elecciones, y como inquilino de la casa del Portal, porque trastorna con su cochera la quietud y posesión inmemorial en que se halla esta ciudad [...] D. José Bernardo Baz está comprometido con el público a satisfacer los tres cargos que notoriamente le resultan, las armas con que lidiamos deben ser iguales, y el juez privativo y supremo de la disputa es el público.” [Santos Losada, Juan, “Artículo remitido”, en Suplemento al Noticioso General, núm. 727 (25 ago. 1820)]. Fernández de Lizardi en su folleto Rociada de El Pensador a sus débiles rivales dice lo siguiente sobre las particularidades del pleito entre los señores Baz y Losada: “¿Conque nada importa al público que el señor Baz quiera tener cochera en un lugar público, donde incomoda y no la debe tener; por ser esto expresamente contra la ley de partida que se prohíbe se embaracen los lugares que son del pro comunal? ¿Nada tampoco importa al público que el señor Losada lo distraiga en el teatro con la volubilidad de su lengua, caso de ser cierta?” Cf. Obras X-Folletos, pp. 325-327.

[7] F. R. Sólo tenemos noticia de Fermín Reygadas. Poeta e historiador español trabajó en labores de minas en Temascaltepec. Beristáin y Souza le atribuye Idea astronómica: censura del sistema copernicano y El Aristarco: papel periódico [1811] F. R. criticó la Constitución de Cádiz y alabó al virrey Venegas en El nuevo Aristarco (Casa de Juan Bautista Arizpe, 1813), congratulándose que el sucesor fuera Félix María Calleja en su papel Papel segundo contra el que se dice Amante de la Constitución. [Cf. nota 6 a El Teólogo Imparcial, número 2, en este volumen.]

[8] sapientes servilitatem. Que saben a servidumbre.

[9] El Campanero. Fernando Demetrio González, firmaba F. D. G., escribió El Campanero a su compadre El Pensador Mexicano y Segunda parte del Campanero a su compadre El Pensador Mexicano con respecto a su Repique brusco, ambos publicados en este volumen.

[10] Duelo vindicado. Cf. nota 1 a El Teólogo Imparcial, número 1, en este volumen.

[11] Resumen de texto omitido: Se critica al autor del papel Análisis del Romance de Veracruz  y el informe del señor Bodega.

[12] El Conductor Eléctrico, número 16. En este número se insertaron unas “Décimas” de José María Madariaga, de quien Fernández de Lizardi dice: “bien conocido por su talento poético”. Cf. Obras IV-Periódicos, pp. 368-369. En su folleto Rociada de El Pensador... nuestro autor responde: “Califica de malditos los versos de Madariaga; pero ni señala sus defectos ni los mejora. Éste es un medio fácil de criticar.” Cf. Obras X-Folletos, p. 327.

[13] Primer cuartazo al Fernandino, de Fernández de Lizardi publicado por la Oficina de Mariano Ontiveros. Cf. Obras X-Folletos, pp. 277-286. El Segundo cuartazo al Fernandino Constitucional o Anatomía de su cadáver, también publicado por Ontiveros, véase en Obras X-Folletos, pp. 287-294.

[14] Pescozones. Fernández de Lizardi responde a Censura de un ciudadano a la carta instructiva del ex diputado y a la contestación de El Fernandino Constitucional con Pescozón de El Pensador al Ciudadano Censor. Cf. Obras X-Folletos, pp. 259-302.

[15] José María Landa. Tenemos noticia de este personaje por un folleto de A.L. titulado Sr. D. José María Landa, México: Imprenta de Alejandro Valdés, [4 pp.], en el que “con motivo de la celebración de las elecciones de partido, el autor recomienda que en la primera función de teatro fueran cantadas las “Boleras de la Constitución”, puestas en música por José Antonio Gómez Olguín.” Cf. Meza Oliver y Olivera López, Catálogo de la Colección Lafragua..., p. 171.

[16] Fernández de Lizardi responde en Rociada de El Pensador: “Asimismo dice que son disparatones la tragedia de Blanca y Monstcasin, sin analizar los disparates, y lo peor es que nos pone por modelos de tragedias buenas muchas que no son ni regulares, y acaso ni tragedias, olvidándose de otras que merecen la preferencia como la Jaira, Orestes, la Raquel [obra de Vicente García de la Huerta], el Otelo, etcétera, etcétera.” Cf. Obras X-Folletos, pp. 327-328.

[17] Idomeneo. Olavarría y Ferrari consigna que es un drama en tres actos. Cf. Olavarría y Ferrari, Reseña histórica del teatro en México. 1538-1911, t. p. 821. Luciano Francisco Comella (1751-1812) escribió Idomeneo escena trágico-lírico, Madrid: Por don Antonio Ulloa, 1792, 30 pp. Tenemos también noticia de Idomeneo, drama trágico con intervalos de música en un acto, por D. E. T., Valencia, Martín Peris, 1817, 12 pp. El poeta español Nicasio Álvarez de Cienfuegos escribió una tragedia de tendencia neoclásica con este nombre; y Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) compuso una ópera llamada Idomeneo, rey de Creta.

[18] Virginia. Agustín Montiano y Luyando, dramaturgo español, publicó en 1751 su tragedia neoclásica Virginia, que probablemente no se representó por su contenido de crítica política. Cf. René Andioc, Teatro y sociedad en el Madrid del siglo XVIII, p. 387. Tenemos noticia de las siguientes obras con este nombre: Virginia, tragedia in cinque tai. Con introduzione, argomenti, consideracione e note, por Vittorio Alfiere (1749-1803), A cura di Giorgio Bonfiglioli [Milano] Antonio Vallardi, editore [1956], 121 pp.; Virginia: tragedia lirica in tre tai di S. Cammarano, musca di Saverio Mercadente (1795-1870) [Bologna] A. Forni, 1978, y de la obra de Fernando Calderón titulada Muerte de Virginia por la libertad de Roma; tragedia. Estudio preliminar de Fco. Monterde, México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1960.

[19] Florinda. Olavarría y Ferrari consigna una obra bajo el nombre Floriana, comedia en tres actos, y Florinda, ópera en tres actos con música de Manuel García, Cf. Olavarría y Ferrari, Reseña histórica del teatro en México. 1538-1911, pp. 3063 y 227. También tenemos noticia de una tragedia titulada La Florinda en cinco actos, obra de Giovanni Battista Andreini, Milan: Bordone, 1606, 191 pp.

[20] La condesa de Castilla. Nicasio Álvarez de Cienfuegos (1764-1809) fue autor de la obra La condesa de Castilla: tragedia nueva en tres actos, Valencia: I. Mompié, 1815, 72 pp.; hay otra edición de 1817. Andioc afirma que esta obra se concluyó en 1798 y fue estrenada en 1803, se encuentra dentro de la llamada tragedia neoclásica, que busca, entre otras cosas, “presentar al pueblo en general la imagen de una nobleza ‘ideal’”. Cf. René Andioc, Teatro y sociedad en el Madrid del siglo XVIII, pp. 384-385.

[21] Zoraida. Probablemente la obra de Nicasio Álvarez de Cienfuegos (1764-1809) de tendencia neoclásica, muy conocida en la época, y recogida por Eugenio de Ochoa en el tomo V de su Tesoro del teatro español, desde su origen (año de 1356) hasta nuestros días, arreglado y dividido en cuatro partes por..., la obra de Álvarez de Cienfuegos figura en el volumen Teatro escogido desde el siglo XVII hasta nuestros días. Segunda parte que comprende las mejores comedias de J. B. Diamonte, J. de la Hoz, L. Belmonte... París: Librería Europea de Baudrey, 1838, xii, 662 pp.

[22] Roma libre. Tragedia en cinco actos por Antonio de Saviñón (1768-1814). Madrid: Imprenta que fue de García, 1820, xii, 86 pp.

[23] La viuda de Padilla. Sabemos que Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862) escribió una obra con este nombre, tragedia en cinco actos en verso, impresa en Madrid por la Imprenta de Repilando en 1838; existe otra edición madrileña sin año, el título es La viuda de Padilla, tragedia, sin nombre de autor. Según René Andioc esta obra se desarrolla “en la Cádiz sitiada de 1812, nueva Numancia”; en su quinto acto “acaba con la exhortación al ‘odio eterno/ a los viles tiranos’”. Cf. René Andioc, Teatro y sociedad en el Madrid del siglo XVIII, p. 394. Este juicio completa la información que Olavarría aporta para el año de 1823, el 25 de abril en el Coliseo se “ofreció una función a los jefes del Ejército Libertador, que así era llamado el que derrocó a Iturbide, representándose la tragedia La viuda de Padilla, que fue recibida con sin igual entusiasmo”. Cf. Olavarría y Ferrari, Reseña histórica del teatro en México. 1538-1911, t. I., p. 185.

[24] Numancia. Cervantes escribió una famosa tragedia con este título; en tanto que Antonio Saviñón escribió una “tragedia española, refundida” con este nombre, publicada en Madrid por Ibarra en 1818.

[25] Resumen de texto omitido: El autor sigue atacando a diversos escritores entre los que se cuentan: El Tejedor Poblano y su compadre [“El Tejedor Poblano y su compadre, México-Puebla, Oficina de Mariano Ontiveros – Oficina del Gobierno, 1820. [48 pp.] Consta de siete números, escritos en forma de diálogo que tratan, entre otras cuestiones, de lo que era la Constitución, sobre el papel del rey en el sistema monárquico constitucional, así como sobre la elección de diputados y la función del Congreso de las Cortes. Explica, además, los conceptos de libertad e igualdad expresados en la Constitución española. Los números del 1 al 3, se imprimieron en México; del 4 al 6, en Puebla el 3 de junio, 21 de julio y 11 de agosto, respectivamente.” Cf. Rocío Meza Olivar y Luis Olivera López, Catálogo de la Colección Lafragua..., p. 240], El Aprendiz [Cf. El Aprendiz de Todo y Oficial de Nada al señor Amante del Mérito, en este volumen], El Hablador [Sabemos de dos fábulas firmadas por El Hablador: “El Charlatán” y “El grillo y la mariposa”, la primera en El Amigo de la Patria, núm. 7, 18 dic. 1812, p. 112, y la segunda en Museo Mexicano, núm. 1, 1 jul. 1812, pp. 1-3] Entremetido [En su folleto Pescozón de El Pensador al Ciudadano Censor, Fernández de Lizardi responde a la obra Censura de un Ciudadano a la carta instructiva en estos términos: “Vea usted por su alma y por su honor, pues ya dicen malas lenguas que usted es hermanito carnal de El Entremetido de Puebla y de otros entremetidos de otras partes.” Cf. Obras X-Folletos, p. 301. El Entremetido de Puebla es seudónimo de Diego Martín de Tovar Valderrama, autor de El Entremetido a los entremetidos, impreso en Puebla, y por su original en México: Oficina de Ontiveros, 1820, 4 pp. Critica dos folletos: El Ciudadano a sus conciudadanos españoles y Enfermedad y muerte desgraciada del pobre Entremetido, Puebla: Imprenta del Gobierno, reimpreso en México en la de don Alejandro Valdés, 4 pp.], y El Fernandino Constitucional [Sólo tenemos noticia que es autor de El Fernandino Constitucional a los fidelísimos mexicanos. México: Imprenta de Arizpe, 1820, 4 pp; y El Fernandino Constitucional al señor exdiputado de Cortes. México: Oficina de Mariano Ontiveros, calle del Espíritu Santo, 1820, 8 pp. Véase también nota 13 de este folleto]