NOTICIOSO GENERAL[1]

11 de diciembre de 1820

 

Artículos comunicados

 

 

Señor editor:[2] las cosas raras y maravillosas deben ponerse en su periódico para que todos estén cerciorados de ellas por lo que pueda importarles. Yo, amigo, mío, estaba firmemente creído de que jamás llegaría a padecer dolores de parto; pero veo que los nuestros han de ser más fuertes que los de las mujeres, porque si parimos y además nos cuesta un hueso, serán más grandes los tormentos de los varones que los de las hembras. En la sagrada Escritura se lee que Dios de la costilla de Adán edificó a la mujer, en lo cual he estado yo creído, como católico cristiano, porque desde que tuve uso de razón me enseñaron que Dios había dictado ese santo libro. La Palinodia de El Pensador[3] nos dice: que cuando la parió, habla de Eva, nuestro padre Adán a costa de su hueso.[4] Según este sabio escritor, nuestro primer padre parió a su mujer ¿y no es nada?, a costa de un hueso. Mi aflicción consiste en si nos tocará algo por línea recta, como nos tocó del pecado original, porque aunque El Pensador dice que todos estos son bienes temporales,[5] yo a la verdad renuncio de ellos, porque si cada parto nos ha de costar un hueso, quedaremos como el pulpo.

Una novedad de este tamaño me ha sobrecogido de manera que cada rato me tiento, y deseo que El Pensador me diga: ¿quién será en esa aflicción mi partera? Por si él no lo supiere, suplico a usted que, en obsequio de la caridad, dé al público esta noticia por si algún bien intencionado se digna protegernos en tamaños conflictos. Es de usted su afectísimo servidor.


El Afligido

 


[1] Núm. 773, p. 3. Cf. nota 1 a Pregunta a El Pensador Mexicano sobre el Montepío, en este volumen.

[2] editor del Noticioso General. Cf. nota 2 a Artículos comunicados, en este volumen.

[3] La Palinodia de El Pensador. Cf. Obras X-Folletos, pp. 371-377 y cf. nota 6 a La palinodia de José Joaquín Fernández de Lizardi..., en este volumen.

[4] Fernández de Lizardi escribe: “¿Pero a quién le debería nuestra madre Eva su bello palmito [‘usase hablando del rostro especialmente de las múgeres: y asi se dice buen palmito’. Dic. autoridades], porque cuando la parió nuestro padre Adán, a costa de su hueso...”. Cf. La Palinodia de El Pensador..., en Obras X-Folletos, p. 372.

[5] Cf. nota 39 a Descubierto al carácter de la pluma impía..., en este volumen.