LA IMPRENTA ENFERMA Y CONVALECIENTE[1]

 

 

IMPRENTA: Señor, eso no puede ser, como ya soy libre he de recibir, a querer o no, lo que me traigan, confesándole a usted de buena fe que de tanto que han sudado mis prensas hasta el día, no han dado los frutos que me esperaba: muchos han abusado de mis utilidades, todo lo han compuesto de dichos satíricos y picantes, respuestas descomedidas e injuriosas, ajenas de un escritor cristiano, amante de su patria y benéfico a sus conciudadanos.

MÉDICO: ¡Paciencia, paciencia!, tomará el alimento que le ofrece el Tejedor[2] que es de sustancia, y tanto que su hermana de usted, la de México, lo ha tomado con mucho provecho, y espere le doble la ración hasta dejarla buena. Almorzará el pollito que le trajo la Carta de una amiga al Tejedor Poblano.[3] Beberá entre días tres cucharadas del julepe estomacal[4] compuesto de la Carta del obispo de Barcelona,[5] del Ignorante a los sabios,[6] Clamores de Nopalucan[7] y Lágrimas de las monjas.[8] Por agua del tiempo tomará el pulquito[9] que le está ministrando el Redactor Poblano. Y por último por apetitos tomará cuando guste del Pescozón de El Pensador[10] y el Tapado a los semi-eruditos.

            Yo me marcho y usted queda buena aunque convaleciente, pero con el método dicho logrará robustecerse enteramente; y si así no sucediere puede que el señor don Gobierno, su amo, tome los medios oportunos para que usted camine sana, dando los progresos que le son propios; y si no bastaren su sabias determinaciones al fin de corregir díscolos, maldicientes y mal intencionados infractores suyos, se verá en la dura pero indispensable obligación de suprimirle sus libertades,[11] y que quedemos por nuestra misma culpa a que nos canten la fabulita que trae Samaniego del asno sesudo.[12]

            Y tú, lector pío, o urbano, cándido o purpúreo, bueno, malo, masculino, femenino, o neutro, busca...

 

                                               Mi oficio y nombre hallarás

                                               Leyendo en esta cuarteta:

                                               Ganarás una peseta[13]

                                               Por descifrarlo no más.

                                                   Y si no lo encontrares

                                                 Por escondido,

                                                 Me reiré a carcajadas:

                                                 Haz tú lo mismo

 

[...][14]

 

Puebla[15] 27 de julio de 1820.

 

 



[1] Imprenta de don Pedro de la Rosa [El año de 1777 don Pedro de la Rosa comenzó a figurar con su taller tipográfico en Puebla de los Ángeles, gozó del privilegio de imprimir esquelas y en 1783 obtuvo el de editar catecismos, cartillas, catones y otros libros de estudios menores. En 1787 fundió él mismo los tipos que usaba, sin desmedro de la perfección a la que había llegado entonces ese arte. Cf. Iguíniz, La imprenta en la Nueva España, México: Porrúa Hnos. y Cía., 1938, pp. 43-44. De la Rosa imprimió el mayor número de folletos y volantes de 1820-1821 en esta ciudad , así como de las cuatro primeras hojas anteriores a La Abeja poblana. En el campo de la elaboración del género periodístico, aun cuando éste sea oficial, aparece como un precursor capital de la prensa poblana. Cf. Laurence Coudart, “Nacimiento de la prensa poblana”, en Tipos y caracteres: la prensa mexicana (1822-1855). Memoria del Coloquio celebrado los días 23, 24 y 25 de septiembre de 1998, Miguel Ángel Castro (coord.), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Seminario de Bibliografía Mexicana del Siglo XIX, 2001, p. 125.] Su precio un real [Cf. nota 4 a Carbón en abundancia, en este volumen]

El autor crea un diálogo entre la Imprenta y el Médico, la primera se queja de una enfermedad causada por ciertos papeles y el abuso que han sufrido por parte de algunos escritores. El Médico recomienda ya sea leer o deshacerse (purgarse) de algunos impresos para mejorar su condición. Se citan los siguientes autores y papeles: Hablador, el Imparcial, los dos Fulanos, el Ciudadano a sus conciudadanos, Entremetido, el Liberal, el Militar, el Ciudadano, el Ignorante, la Madrina con su viejecita, el Tejedor, A los niños, D. Toribio, el Gallego, D. Toribio ajusticiado del Hablador, la Incitativa, El Amante de la Constitución,  Respuesta al escrupuloso, Manifiesto del cardenal Borbón, Carta de una amigo al Tejedor poblano, Carta del obispo de Barcelona, Ignorante a los sabios, Clamores de Napolucan, Lágrimas de las monjas, Redactor poblano.

[2] El Tejedor Poblano. Cf. nota 13 a Diálogo entre un licenciado y una vieja, en este volumen.

[3] Carta de una amiga al Tejedor Poblano. Tenemos noticia de El Español Americano amante de la Constitución. México: Oficina de D. Juan Bautista de Arizpe, 1820, y Al tejedor y su compadre. Contestación a la Carta de un amigo. Puebla: Oficina de D. Pedro de la Rosa, 1820. Cf. Amaya Garritz, Virginia Guedea y Teresa Lozano, Impresos novohispanos. 1808-1821, t. 2, p. 767. También cf. nota 13 a Diálogo entre un licenciado y una vieja, en este volumen.

[4] julepe estomacal. En el Sureste, regaño, reprensión. Es llevar una tunda. En Cuba, maltratada por exceso de ejercicio de trabajo. Santamaría, Dic. mej.

[5] Carta del obispo de Barcelona. Tenemos noticia de la obra Manifiesto del ilustrísimo señor obispo de Barcelona. Nos D. Pablo de Sichar por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, obispo de Barcelona, del Consejo de S.M. & A todos los fieles de esta ciudad y diócesis: salud en nuestro Señor Jesucristo. México: Reimpreso en la Oficina de Arizpe, 1820, 4 pp. Fechado en Barcelona el 15 de marzo de 1820.

[6] Ignorante a los sabios, por El ignorante a los sabios, Puebla: Oficina de Pedro de la Rosa, 12 de julio de 1820, 7 pp., firmado por E. I.

[7] Clamores de Napolucan [Puebla]: Oficina del Gobierno, [1820], 1p. Fechado el 4 de julio de 1820. Otra impresión de tres páginas se elaboró en México en la Oficina de Mariano Ontiveros.

[8] Lágrimas de las monjas. Tenemos noticia de Lágrimas que vierten a los pies de su Ilmo. Prelado las Religiosas de los Conventos de N.S. de la Soledad, S. Jerónimo, Santa Inés, Santa Catalina y la Santísima Trinidad, de la Puebla de los Ángeles. México: Reimpreso en la Imprenta de Alejandro Valdés, 1820, 4 pp. Fechado en Puebla el 8 de julio de 1820.

[9] pulquito. Cf. nota 12 a Carta de los Guadalupes a don José María Morelos. Diciembre 7 de 1812, en este volumen.

[10] Pescozón de El Pensador al Ciudadano Censor. Cf. Obras X-Folletos, pp. 295-302.

[11] libertad de imprenta. Cf. nota 19 a Sermón político-moral, en este volumen.

[12] El asno sesudo. Fábula XXVII: “Cierto burro pacia/ en la fresca y hermosa pradería/ con tanta paz, como si aquella tierra/ no fuese entonces teatro de la guerra./ Su dueño, que con miedo le guardaba,/ de centinela en la ribera estaba:/ divisa al enemigo en la llanura;/ baja, y al buen borrico le conjura/ que huya precipitado./ El Asno muy sesudo y reposado/ empieza á andar á paso perezoso/ impaciente su dueño y temeroso/ con el marcial ruido/ de bélicas trompetas al oído,/ le exhorta con fervor a la carrera./ ¡Yo correr! Dijo el asno, ¡bueno fuera!/ que llegue en hora buena Marte fiero:/ me rindo, y el me lleva prisionero./ Servir aquí o allí ¿no es todo uno?/ ¿Me pondrán dos albardas?, no, ninguno./ Pues nada pierdo, nada me acobarda,/ siempre seré un esclavo con albarda./ No estuvo más en sí, ni más entero/ que el buen Pollino, Amíclas, el barquero,/ cuando en su humilde choza le despierta/ César con sus soldados a la puerta,/ porque á la Calabria los yace./ ¿Se podría encontrar que no temblase/ entre los poderosos/ de insultos militares horrorosos/ de la guerra enemiga?/ No es sino la pobreza que consiga/ esta gran exención: de aquí le viene,/ nada teme perder quien nada tiene”. Cf. Fábulas completas de Samaniego e Iriarte..., pp. 43-44. 

[13] peseta. Cf. nota 8 a Piénsalo bien, en este volumen.

[14] Resumen de texto omitido: En seguida el autor se ocupa de un pasquín manuscrito que apareció el 20 de julio de ese año en lugares públicos y en el palacio espiscopal, en tal escrito se ataca al obispo. El autor pide excomunión mayor ipso facto incurrenda a tal escritor, basado en la tradición de castigar a quienes atenten contra “príncipes eclesiásticos”, apoyado en el Concilio Iliberitano. Incita alas autoridades para que busquen, encuentren y castiguen a quien “ataca a lo personal, y a un individuo sagrado”. Termina con el siguiente verso: “El sicofanta atrevido/ que el mordaz pasquín forjó,/ pruebas evidentes dio/ de su interior corrompido:/ Y por esto, inadvertido/ a su pobre alma manchó;/ porque está, a querer o no,/ ipso facto excomulgado,/ y mi CLIENTE más lavado/ cuando mancharlo pensó”.

[15] Puebla. Cf. nota 9 a Calendario, en este volumen.