En la ciudad de México, a veinte y uno de octubre[1] de mil ochocientos quince, a las diez[2] de la mañana, ante el doctor don Pedro José María de Mendizábal, cura[3] de Santa Ana,[4] y comisario de Corte del Santo Oficio de la Inquisición, y de mí, el bachiller don Francisco Peláez, notario[5] nombrado para estas diligencias, estando en un lugar retirado de la Librería de la imprenta de doña María Fernández de Jáuregui,[6] compareció, siendo llamada, una persona, e hizo[7] juramento, por Dios nuestro Señor y la señal de la cruz, de decir verdad y guardar secreto, en cuanto[8] supiere y fuere preguntado, la cual[9] dijo ser y llamarse:

Don José María Ximeno, español,[10] natural de México, de edad de sesenta años, viudo de doña María Ignacia Muñoz y Badillo, hijo legítimo[11] de don Juan Ximeno y de doña Nicolasa Berdejo, difuntos; que vive[12] en el Callejón de los Dolores de la Concepción,[13] número siete, de oficio impresor[14] y administrador[15] de dicha Imprenta[16] llamada de Jáuregui.

Preguntado si sabe[17] o presume la causa porque se le ha mandado comparecer de orden superior del Santo Oficio de la Inquisición. Dijo:[18] que no lo sabe ni lo presume.

Preguntado si sabe o ha oído decir que alguna persona haya[19] dicho o hecho alguna cosa que sea contraria, o parezca[20] ser contra Nuestra Santa[21] Fe[22] Chatólica,[23] Ley Evangélica,[24] o contra el recto proceder del Santo Oficio. Dijo: que no sabe cosa alguna de las que contiene la anterior pregunta.

Fuéle dicho: que reconozca[25] el papel[26] de El Pensador Mexicano del jueves[27] treinta de septiembre de 1813, número 5, y diga quién es su autor, y exhiba[28] su original, que según las Leyes de Imprenta debe[29] estar en su poder. Dijo: que el citado papel está impreso[30] en efecto en la casa de doña María Fernández de Jáuregui, que su autor es don José Fernández,[31] el mismo nombrado Pensador Mexicano, que le parece que vive[32] en la calle del Arco[33] junto del número 3, accesoria letra A; que no puede exhibir[34] el original porque ni se[35] imprimió este papel siendo administrador[36] él de la imprenta, ni existe[37] por el poco cuidado,[38] que tenía de guardar los originales su antecesor, don Vicente Moreno, que se fue a Veracruz[39] y en [...] tomó a su cargo el declarante la administración de la Imprenta en febrero[40] de mil ochocientos catorce.

Fuéle dicho que exhiba[41] un ejemplar[42] de cada uno de los números del citado Pensador, y si no, los originales que deben[43] existir en la Imprenta sin excusa ni pretexto alguno.

Dijo que de los impresos en aquel tiempo no existe[44] ninguno en su poder, porque los que no se venden se le vuelven todos a El Pensador; y de los posteriores impresos, en el tiempo de su administración, ha[45] dado tres ejemplares al Santo Tribunal desde que éste se restableció, y que de los originales que se le piden, necesitando tiempo para buscarlos, lo tomará, y hallándolos los entregará, suplicando desde ahora al Santo Tribunal que en ese caso se le dé un recibo[46] para su resguardo por las resultas que puede tener con el gobierno[47] u otro tribunal.[48]

Y habiéndole[49] leído[50] esta su declaración, dijo: que estaba bien escrita, y asentada, conforme lo había dicho y declarado, que no había que alterar, añadir, ni innovar en ella, que conforme está escrito es la verdad: y que no lo dice por odio, rencor, ni mala voluntad, que tenga a ninguna  persona de las que [h]a nombrado, sino en descargo de su conciencia, en verdad del juramento que tiene [h]echo, se le encargó de nuevo el secreto, lo prometió guardar y lo firmó con dicho comisario, de que certifico—. Don Pedro José María de Mendizábal—. Comisario—. Una rúbrica—. José María Ximeno—. Una rúbrica—. Ante mí—. Bachiller[51] Francisco Peláez—. No[ta]rio—. Una rúbrica.

En la ciudad de México a veinte y cuatro[52] de octubre de mil ochocientos quince, a las diez de la mañana, ante el doctor don Pedro José María de Mendizábal,[53] cura de la parroquia de Santa Ana y comisario de corte del Santo Oficio de la Inquisición, y de mí, el bachiller don Francisco Peláez, notario nombrado para estas diligencias, compareció, siendo llamado, e hizo[54] juramento por Dios Nuestro Señor y la señal de la cruz de decir verdad, y guardar secreto, en cuanto[55] supiere y fuere preguntado, don José María Ximeno, español,[56] natural de México, de edad de sesenta años, viudo[57] de doña María Ignacia Muñoz y Badillo, hijo legítimo[58] de don Juan Ximeno y doña Nicolasa Berdejo, difuntos, que vive en el callejón de los Dolores de la Concepción número siete, de oficio impresor, y estando en calidad de honestas y religiosas personas, los presbíteros[59] seculares bachilleres don Pedro Chacón y don Antonio Alarcón, que han jurado secreto, fue preguntado:

¿Si se acuerda y hace memoria de haber[60] declarado ante ministros del Santo Oficio contra alguna persona, o por delitos de su conocimiento?

Dijo, y refirió substancialmente lo que contiene su anterior declaración, y pidió se le manifestase y leyese.

Fuéle dicho: se le hace saber[61] que el señor fiscal[62] del Santo Oficio le presenta por testigo, ad perpetuam rei memoriam,[63] en una causa en que se trata [de] recoger papeles perjudiciales y dañosos, que esté atento, y se leerá su dicho; y si en él hubiere[64] que alterar, añadir, o enmendar, lo haga de manera que en todo diga la verdad, se afirme y ratifique en ello, porque lo que ahora dijese[65] parará en perjuicio de quien convenga; y luego le fue leída,[66] de verbo ad verbum,[67] su anterior declaración, y habiendo[68] dicho y contestado que la había[69] oído[70] y entendido:

Dijo que aquello mismo era su dicho, que él lo había declarado según se le había leído, estaba escrito y asentado; que se le ofrece añadir que El Pensador Mexicano no vive en la calle del Arco, aunque vivió[71] en ella, sino en la del Puesto Nuevo,[72] ignorando el número de la casa; y que hasta ahora no ha podido recoger[73] los originales, y que [...] entregarlos al Santo Tribunal [...] que no tiene otra [...] ni innovar en su declaración; porque como está escrito es la verdad, que en ella se afirmaba y se afirmó, se ratificaba y ratificó: y si necesario era lo decía de nuevo, no por odio ni mala voluntad, sino en descargo de su conciencia; encargósele de nuevo el secreto,[74] lo prometió guardar y lo firmó con dicho comisario, y personas[75] honestas, de que certifico—. Doctor Pedro José María de Mendizábal—. Comisario—. Rúbrica—. José María Ximeno—. Rúbrica—. Bachiller Antonio María Alarcón—. Rúbrica—. Bachiller Pedro Chacón—. Rúbrica—. Ante mí—. Bachiller Francisco Peláez—. Notario—. Rúbrica.

Ilustrísimo señor—. No habiendo contestes[76] que examinar en la causa anterior formada por la orden superior de vuestra señoría ilustrísima, y su decreto de cinco del pasado septiembre, la remito a vuestra señoría ilustrísima, concluida[77] ya en mi dictamen, y más cuando conozco de positivo la honradez y christiandad de don José María Ximeno, y que en todo procede de buena fe, por lo que no debe dudar vuestra señoría ilustrísima que entregará los originales que encuentre de El Pensador Mexicano, y de los cuales tiene ya algunos recogidos, protestando sinceramente entregarlos todos, cuando[78] concluya; y está entendido en que lo hará por medio del secretario[79] de vuestra señoría ilustrísima, don Matías José de Náxera.

Vuelvo también a vuestra señoría ilustrísima como me lo ordena, el ejemplar impreso que me remitió, y pido que vuestra señoría ilustrísima me dispense la demora, que contra toda mi voluntad he tenido en la práctica de estas diligencias, originada de enfermedad y ocupaciones indispensables posteriores a ella, y a la fecha del decreto citado; como también de las faltas de quien siempre vive reconocido a la confianza de vuestra señoría ilustrísima, y deseoso de obedecerlo—. Dios guarde a vuestra señoría ilustrísima muchos años. México. Octubre 24 de 1815—. Ilustrísimo señor—. Doctor Pedro José María de Medizábal—. Comisario—. Rúbrica—. Al Santo Tribunal de la Inquisición.

Al margen: Recibidas[80] en 25 de octubre de 1815—. Señor inquisidor único,  Flores—. A sus antecedentes, y espérense los papeles que se han ma[n]dado recoger, y ha prometido enviar[81] el administrador de la imprenta—. Una rúbrica.



[1] octubre con mayúsculas en el original.

[2] dies en el original.

[3] cura con mayúscula en el original.

[4] Anna en el original.

[5] notario con mayúscula en el original.

[6] Xáuregui a partir de ahora en el original.

[7] hiso en el original.

[8] quanto en el original.

[9] qual en el original.

[10] español con mayúscula en el original.

[11] lexítimo en el original.

[12] bive en el original.

[13] callejón de los Dolores de la Concepción. “Dolores. Callejones de los. Tres callejones hubo de este nombre, bien apartados entre sí; de ellos dos han desaparecido, convertidos en calles, el tercero se conserva sin sustancial variación. El callejón de los Dolores de la Alameda, que con esta añadidura se distinguía el tercero de los otros dos, era el mismo pedazo de vía estrecho, comprendido entre las calles de los Rebeldes [hoy Artículo 123] y de la Independencia [antes Tarasquillo], uniéndolas, situado de norte a sur. Debe su nombre á una capilla que dedicada á la santísima Virgen de los Dolores, construyó una cofradía del mismo título hacia los años 1750 a 1752 [...]. Suprimidas las cofradías el año 1860, concluyó la de los Dolores y se cerró su capilla. D. Severo Montes de Oca, vecino del barrio y uno de los cofrades que existían, reclamó derechos á ella, y le fue adjudicada. La demolió, y en el sitio que ocupaba construyó una finca amplia, para su habitación con otras viviendas para alquilar. Dicha casa es la que forma la esquina del callejón de los Dolores y calle cuarta de la Independencia, ó de Tarasquillo, como otros la llaman. La capilla situada de Oriente a Poniente, tenía además del templo, que para capilla no era corto, cubierto de bóveda, una sacristía al Sur, y al Norte una viviendita, en donde permanecía un sacerdote cuando había exposición del Divinísimo. Sigue de este callejón para el Norte una calle ancha llamada segunda calle de Dolores con salida para la Alameda; calle enteramente nueva, resultado de la reforma hecha en todo este barrio el año 1861.” Cf. José María Marroqui, La ciudad de México, t. II, p. 302.

[14] impresor con mayúscula en el original.

[15] administrador con mayúscula en el original.

[16] imprenta con mayúscula en el original.

[17] save a partir de ahora en el original.

[18] dixo a partir de ahora en el original.

[19] hayga en el original.

[20] paresca en el original.

[21] nuestra santa con mayúsculas en el original.

[22] fee en el original.

[23] Chatólica en el original.

[24] Ley Evangélica con mayúsculas en el original.

[25] reconosca en el original.

[26] papel con mayúsculas en el original.

[27] jueves con mayúsculas en el original.

[28] exiba en el original.

[29] deve en el original.

[30] impreso con mayúscula en el original.

[31] Fernándes en el original.

[32] vibe a partir de ahora en el original.

[33] calle del Arco. Se llamaron así las de San Felipe Neri y la de Jesús (hoy Pino Suárez), además de la del Arco de San Agustín junto al convento del mismo nombre. Fernández de Lizardi la menciona en un verso de “México por dentro, o sea guía de forasteros”: “Si buscares pretendientes/ anda a la calle del Arco,/ pues con tanta reverencia/ están los pobre doblados”. Cf. Obras I- Poesías y fábulas, p. 218.

[34] exsivir en el original.

[35] si en el original.

[36] administrador con mayúsculas en el original.

[37] exsiste en el original.

[38] quidado en el original.

[39] Veracruz. Actual estado de la República Mexicana. Ciudad y puerto del municipio del mismo nombre.

[40] febrero con mayúscula en el original.

[41] exiva en el original.

[42] exemplar en el original.

[43] deven en el original.

[44] exsite en el original.

[45] a en el original.

[46] recivo en el original.

[47] gobierno con mayúscula en el original.

[48] tribunal con mayúscula en el original.

[49] haviéndola en el original.

[50] leydo a partir de ahora en el original.

[51] bachiller. El bachillerato era un título académico. Éste se obtenía, después de concluir los cursos, mediante el pago de derechos y la presentación de un examen. El padre de José Joaquín Fernández de Lizardi, Gregorio Manuel Hernández Lizardi y Peña, se graduó de bachiller en Artes en enero de 1753, un mes más tarde se matriculó para los cursos de Medicina. Sólo hasta el 26 de octubre de 1778 Manuel Hernández Lizardi se examinó y aprobó sus cursos. Dos años más tarde, después de sus prácticas en un hospital de la ciudad de México, recibe el título de bachiller en Medicina. Diferente fue la carrera académica de El Pensador: se matriculó para Retórica en enero de 1797 y terminó el 30 de abril de 1798, matriculándose ese mismo día para el curso temporal de Artes; no recibió el título de bachiller en Artes por haber muerto su padre ese año.

    Miguel Hidalgo y Costilla se tituló como bachiller en Artes y en Teología entre 1770 y 1773, lo que le permitió desempeñarse como colegial real de oposición y catedrático de prima y sagrada teología, así como tesorero y rector del Primitivo Colegio de San Nicolás de Valladolid. Cf. Nicolás Rangel, “El Pensador Mexicano. Nuevos documentos y noticias biográficas” en El libro y el pueblo, t. IV, n. 10-12, oct-dic. 1925, pp. 41-50; y La Santa Inquisición en los albores de la Independencia. Documentos..., pp. 26-35.

[52] quatro en el original.

[53] Mendizával siempre en el original.

[54] hiso en el original.

[55] quanto a partir de ahora en el original.

[56] Español con mayúscula en el original.

[57] biudo en el original.

[58] lexítimo en el original.

[59] presbíteros con mayúscula en el original.

[60] haver en el original.

[61] saver en el original.

[62] señor fiscal con mayúsculas en el original.

[63] Ad perpetuam rei memoriam. Para eterna memoria del hecho. En Vida y hechos del famoso caballero don Catrín de la Fachenda Fernández de Lizardi emplea esta frase en sentido jocoso: “Todos me aplaudieron, todos me celebraron ese día, y no faltó quien escribiera el silogismo con letras de oro y lo pusiera sobre las puertas del aula con este mote: Ad perpetuam rei memoriam, et ad nostri Catrinis gloriam que resuelto a romance quería decir: Para gloria de la memoria de la historia latinoria del ilustrísimo Catrín, que es de los nuestros catrines”. Cf. Obras VII-Novelas, p. 543.

[64] huviere en el original.

[65] dixese en el original.

[66] leyda en el original.

[67] de verbo ad verbum. Palabra por palabra.

[68] haviendo en el original.

[69] havía en el original.

[70] oydo en el original.

[71] vibió en el original.

[72] calle del Puesto Nuevo. Cf. nota 17 a Carbón en abundancia, en este volumen.

[73] recojer en el original

[74] nuevo en el original

[75] personas con mayúsculas en el original

[76] contestes. Testigo que declara lo mismo que ha declarado otro, sin discrepancia.

[77] concluyda en el original.

[78] quando en el original.

[79] secretario mayúscula en el original.

[80] recividas en el original.

[81] embiar en el original.