INQUISICIÓN DE MÉXICO AÑO DE 1815

NÚMERO 336

 

Expediente formado en virtud de haberse denunciado el papel intitulado El Pensador Mexicano de treinta de septiembre de mil ochocientos y trece años. Que su autor de este papel se llama don Josef Fernández.[1]

 

 

Al margen: Inquisición[2] de México 9 de febrero de 1815—. Señor inquisidor único—. Flores[3]—. Ilustrísimo señor—. El bachiller don José Joaquín Gavito,[4] presbítero de este Arzobispado[5] ante vuestra señoría ilustrísima con el debido respeto, parece y dice: que denuncia a don José Joaquín Lizalde,[6] por autor del papel intitulado: El Pensador Mexicano, del día treinta de septiembre de mil ochocientos trece,[7] por las detracciones malignas que vierte en él contra el recto y libre proceder del Santo Oficio, como que no es otro el objeto del expresado papel—. De cuyo contenido lo denuncia ante vuestra señoría ilustrísima no por odio que le tenga, sino en descargo de su conciencia, lo que jura en toda forma en México a catorce de enero de mil ochocientos quince—. Bachiller José Joaquín Gavito—. Una rúbrica—. Al margen: Fórmese expediente[8] con esta denuncia, y remítase el cuadernillo[9] a los reverendos padres Crespo[10] y Piedras para su calificación—. Una rúbrica—. Se remitió la orden y el cuadernillo con fecha de 8 de marzo.

Muy reverendos padres fray Diego de Piedras y fray Antonio Crespo, provincial y ex-provincial[11] del orden [sic] de San Francisco[12]—. De orden del Tribunal del Santo Oficio, acompaño a vuestras paternidades muy reverendas el adjunto cuadernillo para que lo reconozcan, y expongan la censura teológica[13] que merezcan a continuación de ésta, con la puntualidad y celo[14] que siempre acostumbran vuestras paternidades muy reverendas a quien guarde Dios muchos años—. Inquisición de México y marzo 8 de 1815—. Por mandato del Santo Oficio—. Don Matías Josef de Náxera[15]—. Secretario—. Una rúbrica.

Al margen: Recibida en 26 de junio de 1815—. Señor inquisidor único—. Flores—. A su expediente y pase al señor promotor fiscal[16]—. Una rúbrica—. En justo obedecimiento al superior orden de vuestra señoría ilustrísima hemos leído con detenida atención el papel impreso en esta capital,[17] el 30 de se[p]tiembre del año pasado de 1813, con el título de [El] Pensador Mexicano. Este papel, o mejor diremos, este folleto criminal y execrable es un tejido[18] monstruoso de calumnias e imposturas, con las que intentó su autor[19] no desengañar (como dice él mismo),[20] sino engañar con la mayor impudencia a un público cristiano y en mucha parte religioso.

La calumnia es uno de los formidables vicios que con más razón incomoda al hombre sensato por los funestos desórdenes que ocasiona. El imputar a alguno acciones capaces de robarle la pública fama y estimación, o de hacer balancear[21] su bien acreditado concepto, es violar impudentemente la justicia, la piedad, y las más sensatas virtudes. ¿Y qué diremos cuando[22] se ataca a un cuerpo[23] de los más beneméritos y respetable[s] de la Iglesia de Jesucristo?,[24] ¿a  un Tribunal que con tanto mérito y bien acreditada justicia, ha merecido, y merecerá eternamente, el glorioso y celestial renombre de Santo? Sí, Santo por su importantísima, católica y Pontificia institución; santo[25] por las sabias y sagradas Leyes por donde se gobierna[26] y conduce; santo por los laudables y soberanos fines a que se dirigen sus rectas y justísimas providencias; santo por las muy arregladas, oportunas e interesantes resoluciones que de allí han emanado, y las que conteniendo y disipando el torrente de máximas impías y erróneas, que tantas veces han atacado a la Iglesia de España, han servido de un impenetrable antemural a la Religión[27] divina, y debido firme apoyo a la conservación del Estado,[28] y religiosa obediencia y fidelidad a nuestros Católicos Soberanos.[29]

Parece que esta verdad tan notoria y manifiesta, sólo la podía contradecir e impugnar, la nueva odi[a]ble filosofía, que tantos progresos ha hecho en nuestros últimos desgraciados días, difundiendo todo su infernal veneno en tantos papeles inmorales, impíos, y que asestan sus tiros contra el Altar y el Trono.[30] Entre éstos, pues, de[be]mos enumerar, y numeramos, el que vuestra señoría ilustrísima se sirve remitir a nuestra calificación y censura; y ésta debe abrazar todo este abominable papel, por cuanto todo él es un conjunto de falsedades, imposturas, comparaciones inicuas, antievangélicas, escandalosas, seductoras, piarum aurium,[31] ofensivas, injuriosas a la santidad de los Soberanos Pontífices, y a la piedad de nuestros Católicos Monarcas... Se escasean las expresiones para tachar tan execrable libelo. Repetimos que todo él se debe prohibir porque su lectura prepara incalculables estragos a la piedad cristiana, como lo demuestra aquella descarada animosidad con que ridiculiza y se mofa del santo Tribunal y sus ministros,[32] ulcerando de este modo el corazón de los que predispuestos a domesticarse con la impiedad y libertinaje,[33] tragan a sorbos continuos el veneno, con las sales del chiste, de la maledicencia y de la injuria.

¿Quién se podría persuadir que un católico,[34] y tanto como el vicario[35] de Jesucristo (según se jacta el mismo autor), tendría la criminal audacia de comparar el Tribunal Santo de la Fe, en el que han resplandecido tantos santos, y tan beneméritos, respetables e ilustres varones[36] por su notoria probidad, justicia y sabiduría a los tribunales[37] impíos y crueles de Roma, la gentil, y del ambicioso y blasfemo Mahoma?[38] Ni sólo para en esta difamante comparación, para, mucho más adelante, su horrenda y delincuente[39] pluma. Los inquisidores (en el concepto e irreligiosa expresión de Ruiz Padrón[40] y de su comentador  el autor de [El] Pensador Mexicano) hicieron muchas más crueldades, despotismos y barbaridades que los Calígulas y Nerones,[41] y aun los sanguinarios tribunales de Mahoma y Mahomet. Las leyes que dirigían a éstos eran más arregladas y humanas que las del Santo Oficio...

Y dirían más Lutero, Melantón,[42] Bucero,[43] Calvino, Zwinglio[44] y Wiclete.[45] Producirían con más escandaloso y audaz desenfreno, Volter, Roseau, Dideroc[46], y otros enemigos los más protervos y declarados contra la Iglesia de Jesucristo... Los calificadores,[47] señor ilustrísimo,[48] no ignoran que semejantes producciones han sido por lo común las armas alevosas e impías, que han usado los contrarios de la religión[49] cristiana; saben que la ficción, la calumnia y las criminaciones han sido la moneda abominable en que han apoyado[50] sus ruinosas esperanzas. En este concepto y en el que va manifestado, juzgamos ser un deber sagrado de vuestra señoría ilustrísima para la importante utilida[d] del rebaño[51] de Jesucristo. Convento de San Francisco de México y junio 23 de 1815—. Ilustrísimo señor—. Fray Diego Antonio de las Piedras (rúbrica)—. Fray Antonio Crespo (rúbrica).

Al margen: Santo Oficio de México 19 de agosto de 1815—. Señor inquisidor único—. Flores—. El administrador de la imprenta de doña María Fernández de Jáuregui[52] reconozca el número 5 de El Pensador Mexicano del jueves 30 de septiembre de 1813 y diga: ¿Quién es su autor?, exhibiendo[53] el original que debe existir en su poder conforme a las Leyes de la Imprenta[54] que regían entonces. Exhiba[55] igualmente un ejemplar[56] impreso de cada uno de los números del dicho Pensador, y si no los tuviere,[57] exhiba los originales,[58] cuya diligencia se practicará en la misma oficina con la debida reserva, encargándole al mismo administrador muy particularmente el sigilo que debe observar, y para la ejecución de este decreto líbrese la orden correspondiente, acompañándole un ejemplar del dicho número 5 de El Pensador Mexicano al comisario, doctor don Pedro José Mendizábal[59]—. (Una rúbrica que parece ser del inquisidor Flores).

Al margen: Se remitió la comisión con fecha de 5 de septiembre.

Por ésta ordenamos al doctor don Pedro José Mendizábal, cura de la parroquia[60] de Santa Ana,[61] y nuestro comisario de Corte,[62] que luego que la reciba pase acompañado de notario eclesiástico[63] a la imprenta de doña María Fernández de Jáuregui, y estando en ella, y en paraje[64] retirado, mande comparecer ante sí [sic] y dicho notario, al administrador de dicha imprenta, y siendo presente se le recibirá[65] juramento en forma debida de derecho, so cargo del cual[66] prometerá decir verdad de todo lo que supiere, y fuese preguntado, y de guardar secreto de todo lo que con él pasare, y siéndolo por las dos preguntas generales de la cartilla números 4 y 6 de ella, y sentadas las respuestas que a ellas diere, se le hará en el mismo [...]a original que debe permanecer en su poder con arreglo a lo mandado en las Leyes pertenecientes a la Imprenta que gobernaban[67] en aquel tiempo. Que igualmente exhiba un ejemplar impreso de cada uno de los números de dicho Pensador; y si no los tuviere,[68] que exhiba todos los originales, sin excusa, ni pretexto[69] alguno. Y evacuadas las diligencias en los términos prevenidos nos las remitirá acompañadas de [...]b del cuadernillo número 5 de El Pensador; nuestro comisario de Corte doctor don Pedro José Mendizábal, a quien guarde Dios muchos años—. Inquisición de México y septiembre 5 de 1815—. Doctor don Manuel de Flores—. Rúbrica—. Don Mathías Josef de Náxera—. Secretario—. Rúbrica.

En la ciudad de México a veinte de octubre[70] de 1815, ante mí, el doctor don Pedro José María de Mendizábal, cura de la Parroquia[71] de Santa Ana, y comisario de Corte del Santo Oficio de la Inquisición, el bachiller don Francisco Peláez, sacristán mayor[72] de  la  Parroquia[73] de Santa Catarina virgen y mártir,[74] y notario nombrado para estas diligencias, le recibí[75] juramento que hizo[76] in verbo sacerdotis[77] de guardar secreto y fidelidad en la presente comisión y para constancia lo firmó conmigo en dicho mes y año—. Doctor Pedro José María de Mendizábal—. Comisario—. Rúbrica—. Bachiller Francisco Peláez—. Notario—. Rúbrica.


 


[1] Revista Nacional de Letras y Ciencias, t. III. México: Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, calle de san Andrés número 15, 1890, pp. 269-276.

[2] Inquisición. Cf. nota 14 a Auto de Inquisición contra el Suplemento..., en este volumen.

[3] Manuel de Flores. Inquisidor honorario. Firmó varios oficios acerca del cumplimiento de los decretos de Cortes referentes a la supresión del Santo Oficio, y después firmó el acta del restablecimiento del mismo. A él se le entregaron libros, papeles, muebles del Secreto y demás bienes de la Inquisición. En esta época quedó al frente de ésta ayudado por José Antonio Tirado y Priego como promotor fiscal del Santo oficio. En el juicio que la Inquisición siguió a Fernández de Lizardi por haber copiado unas “cartas divinatorias”, firmó el doctor Flores por el “Secretario de la Inquisición de México y junio 15 de 1802.” Cf. Obras XIV-Miscelánea, p. 369.

[4] José Joaquín Gavito. Miembro de la Congregación de Oblatos. Tenemos noticias de que entre los años 1807 y 1810, el bachiller José Joaquín Gavito predicó en varias parroquias de la ciudad de México, por ejemplo en 1808 se publicó el siguiente “Aviso interesante. La Venerable Congregación de SS. EE. Oblatos, en atención á que en el presente año no tocan las misiones, que franquea cada trienio el zelo del apostólico Colegio de S. Fernando, ha resuelto mandarlas de sus propios individuos, á varias parroquias é Iglesias de ésta capital, con el objeto de llenar los piadosos fines de su Instituto. Para la mayor facilidad se han señalado cuatro misiones, y desempeñaran la primera, el Sr. Lic. D. Juan Francisco Domínguez, y los Dres. D. Joaquin Gavito y D. Joses Maria Morales.” Diario de México, t. VIII, núm. 883, 29 feb. 1808, p. 144 bis.

[5] Arzobispado de México. El más antiguo núcleo jerárquico religioso del país. Fue erigido como obispado el 2 de septiembre de 1530. Su edificio fue empezado a construir con fray Juan de Zumárraga en 1530, Carlos V mandó por cédula de 2 de abril de 1533 que el edificio sirviera de morada a los obispos; ubicado en las calles de Seminario y Moneda (número 4), de 1771 a 1800 se le dio la forma que conservó. Cf. Leduc, Lara y Pardo y Roumagnac, Diccionario de geografía, historia..., p. 57-58.

[6] José Joaquín Lizalde. Había muy poco cuidado en la transcripción de los apellidos, como en este caso, se pone Lizalde por Lizardi.

[7] Se refiere al núm. 5, del t. II, de El Pensador Mexicano titulado Sobre la Inquisición. Cf. Obras III-Periódicos, pp. 175-182.

[8] expediente con mayúsculas en el original.

[9] quadernillo en todo el texto original.

[10] Antonio Crespo. Además de los datos consignados en este texto existen dos alusiones a este sacerdote en el Diario de México: “Prosiguen los cultos a Nuestra señora de los Remedios. El primer día cantó la misa el Reverendo Padre Provincial Fray Joseph Ángel Dorrego y hubo además 57 rezadas. El segundo, el Reverendo Padre de Provincia Fray Antonio Crespo, y hubo rezadas 38. El tercero, el Reverendo Padre Secretario de Provincia Fray Joseph Suárez y se rezaron 86, con Misa de doce en los tres días según se nos ha comunicado por conducto del Padre Capellán.” ( t. II, núm. 1733, 1 jul. 1810, pp. 3-4); “Capítulo. El día 9 del presente mes celebró el suyo en la provincia del santo Evangelio de esta ciudad en el que salieron electos, de ministro provincia el Muy Reverendo Padre exprovincial Fray Antonio Crespo.” (t. XIV, núm. 1962, 15 feb. 1811, p. 185).

[11] provincial y exprovincial con mayúsculas en todo el texto original.

[12] San Francisco. En la actual avenida Francisco I. Madero, entre San Juan de Letrán (hoy parte del Eje Central Lázaro Cárdenas) y Gante. En 1524 llegaron los primeros franciscanos. Su morada inicial estuvo en las cercanías de la Plaza (en la esquina de República de Argentina y Donceles). En 1525, se les concedió un sitio donde los reyes aztecas habían tenido la casa de los animales, en este lugar edificaron la iglesia y el convento de San Francisco. Se dedicó en 1716; en 1856, por órdenes del presidente Ignacio Comonfort, se suprimió el convento con el pretexto de una conjura. A partir de entonces se inició su destrucción, que se llevó a cabo en varias etapas.

[13] censura teológica. Con mayúsculas en el original. Los canonistas utilizando varios pasajes donde se expresan los caracteres de la censura, la definen como penas o correcciones espirituales, que a manera de medicinas, son impuestas por los jerarcas de la Iglesia a sus fieles, o bien a delincuentes y contumaces, para que se enmienden. Se emplean como remedios, y se suspenden con el arrepentimiento; en esto se diferencian de las penas (los que llaman a la censura pena medicinal, denominan penas indicativas a las propiamente dichas, pues éstas se imponen para siempre) en cuyo caso sólo cesan por dispensa (puramente graciosa) o por un tiempo determinado (en cuyo caso cesa al terminar éste), enmendado o no el culpable.

[14] zelo en el original.

[15] Matías Joseph de Náxera. Miembro del Santo Oficio y su secretario escribiente. Como secretario firmó por ejemplo, Nos los Inquisidores apostólicos contra la herética pravedad y apostasía en esta ciudad de México, estados y provincias de esta Nueva España, Guatemala, Nicaragua, Islas Philipinas (1801) y un Edicto que ordenaba que todo aquél que tuviera en su haber un ejemplar de Atti e decreti del Concilio Diocesano de Pistoja dell anno 1786 debía entregarlo al Santo Oficio y delatar a quien tuviera otro ejemplar.

[16] promotor fiscal. Llamado también promotor o fiscal, es un auxiliar de los tribunales eclesiásticos, representante del Ordinario y del poder de la Iglesia en las causas criminales y en todas las contenciosas que de acuerdo con el mismo Ordinario tengan relación con el bien público. Se llama promotor de a promovendo, porque está encargado de promover la averiguación y corrección de todos los abusos y delitos y, en general, de todo lo que vaya contra los derechos de la Iglesia, además impide que se lesione a la Iglesia o a la ley, y que quede impune lo que merece castigo. Su origen es antiguo. Según el nuevo Código, el promotor debe ser sacerdote, de intachable fama, prudente y amante de la justicia y doctor en Derecho canónico, o bien, conocedor amplio del mismo. Es nombrado por el Ordinario, quien puede removerlo con justa causa, pues es cargo amovible ad natum. También puede ser nombrado para cada causa, bien para todas (ad universitatem causarum), y en este último caso no puede ser removido por el vicario particular ni cesa en caso de vacante de la sede, tocando al nuevo obispo confirmarle ó substituirle. En las causas en que debe intervenir por disposición del Derecho, son nulos los actos realizados sin su intervención, salvo que haya sido legalmente citado; incluso en este caso los autos deben someterse a su examen; pero la nulidad no tiene lugar si el promotor interviene de hecho, aunque no haya sido citado. Este cargo es compatible con el de defensor de matrimonios, a menos que un exceso de labores se lo impida (Cánones 1587-1590). Parece que en los arzobispados deberán existir dos promotores, uno para la vicaria ordinario y otro para la metropolitana.

[17] capital con mayúscula en el original.

[18] texido en el original.

[19] autor con mayúsculas en el original.

[20] Fernández de Lizardi escribió en Sobre la Inquisición: “¡Cuántos fariseos no habrá entre nosotros que se espanten de que se ha derribado el despotismo de un Tribunal ilegal, opuesto a la sociedad [...], criminal en sus procedimientos y aborrecible en sus fines; cuántos se escandalizarán de esto [...]! Desengañémonos: los pueblos acostumbrados por mucho tiempo a sufrir en silencio las duras cadenas del despotismo se connaturalizan con la esclavitud [...]. Yo no haré sino extractar algo de lo mucho y bueno que dice [Antonio José Ruiz de] Padrón para que los ignorantes vean cuál era el Tribunal que se les ha quitado y cuán sin fundamento reclaman muchos su restablecimiento en los secretos escondrijos de su corazón, aparentando una piedad y religión que no conocen.” Cf. Obras III-Periódicos, pp. 175-177.

[21] valancear en el original.

[22] quando en el original.

[23] cuerpo con mayúsculas en el original.

[24] Jesuchristo en todos los casos en el original.

[25] santo con mayúsculas en el original. En adelante cada vez que aparezca “Santo”se usará minúscula.

[26] govierna en el original.

[27] religión con mayúsculas en el original.

[28] En contraste el original escribe estado.

[29] católicos soberanos con mayúsculas en el original.

[30] altar y trono con mayúsculas en el original.

[31] piarum aurium. De piarium aurium. De oídos castos.

[32] Posiblemente alude al verso siguiente: “Si afectando piedad y cristianismo,/ qué era la Inquisición tú me preguntas,/ te diré que el asombro de las necias/ y el hazme reír de las naciones cultas.” Cf. Obras III-Periódicos, p. 182.

[33] libertinage en el original.

[34] católico con mayúsculas en el original.

[35] Fernández de Lizardi había escrito en Sobre la Inquisición: “Yo ni soy hereje ni pienso serlo: católico nací y tan católico soy como el vicario de Cristo.” Cf. Obras III-Periódicos, p. 176.

[36] barones con mayúsculas en el original.

[37] tribunal con mayúsculas en el original.

[38] En el número de El Pensador en cuestión Fernández de Lizardi había escrito: “¿Qué más han hecho los tiranos con los mártires, ni los moros con los que insultan su Alcorán? Pero ¿qué digo? Han hecho menos, sin disputa, no hay que dudarlo.” Cf. Obras III- Periódicos, p. 179.

[39] delinquente en el original.

[40] Antonio José Ruiz de Padrón y Villanueva. (1757-1832). Eclesiástico, político, diputado por las Islas Canarias y escritor español. Ministro calificado del Santo Oficio, abad de Villamartín de Valdehorres. A partir del número 4 de El Conductor Eléctrico hasta el número 10, Fernández de Lizardi reprodujo su Dictamen sobre la Inquisición.

[41] En Sobre la Inquisición Fernández de Lizardi había escrito: “El proceder de los inquisidores era peor y más tirano que el de los moros y que el de los Calígulas y Nerones. He de probarlo. Aquéllos sólo exigían de los cristianos la abjuración de su ley, para lo que empleaban los edictos, las amenazas, los tormentos, y aun las promesas, los halagos y las dádivas, medios que jamás conocieron los inquisidores.” Cf. Obras III-Periódicos, p. 179.

[42] Felipe Schwarzerd llamado Melanchtón (1497-1560). Teólogo alemán partidario de la Reforma, amigo de Lutero. Autor con Camerarius de Confesión de Ausgburgo.

[43] Martín Bucer (1491-1551). Reformador alemán que redactó la Confessio tetrapolitana. En el Correo Semanario de México, número 20, Fernández de Lizardi lo cita como Bucero. Escribió que si la iglesia hubiera vuelto a ser gobernada como en la primera mitad del siglo XVI: “Lutero, Calvino, Zwinglio, Ecolampadio, Melanton, Bucero y una multitud de disidentes del siglo XVI hubieran permanecido en la Iglesia.” Cf. Obras VI- Periódicos, p. 317.

[44] Ulrico Zwinglio (1484-1531). Reformador religioso suizo. Fundador de la iglesia reformada. Tuvo influencia del erasmismo.

[45] Wizlefowiclefo Wiclete. En 1370 la secta de los wicklefitas luchó contra el poder pontifical. Decían que sólo la Escritura es materia de fe. En el Correo Semanario de México, número 9, (periódico contra los abusos de los papas), al comentar el manifiesto del obispo de Oaxaca recuerda Fernández de Lizardi que citaba como herejías las de Lutero, Calvino, Voltaire, Quesnel y “Wiclef” entre otros.” Cf. Obras VI- Periódicos, p. 152.

[46] Así están escritos estos nombres en el original.

[47] calificadores con mayúsculas en el original.

[48] ilustrísimo con mayúsculas en el original.

[49] religión con mayúsculas en el original.

[50] apoiado en el original.

[51] rebaño con mayúsculas en el original.

[52] administrador de la imprenta de Jáuregui. Cf. nota 6 a Palo de ciego, en este volumen.

[53] exiviendo en el original.

[54] Se trata de la adición 30 del Reglamento de Libertad de Imprenta de junio de 1813: “El impresor será responsable de los impresos de su Oficina mientras no haga constar que otra persona le dio el manuscrito con el fin de que lo publicase. Hecha esta justificación, el impresor quedará libre de todo cargo en ésta, y la responsabilidad recaerá únicamente sobre el editor.” Cf. Hernández y Dávalos, Colección de documentos..., t. V, p. 72.

[55] exiva en el original.

[56] exemplar en el original.

[57] tubiere en el original.

[58] Los tres tomos de El Pensador Mexicano salieron de la imprenta de doña María Fernández de Jáuregui.

[59] Pedro José de Mendizábal y Zubialdea. Sacerdote, licenciado, rector del Colegio de San Juan de Letrán, autor de Sermón que en el tercer día del solemne novenario de Nuestra Señora del Pueblito [...] predicó en dicha iglesia [San Francisco de Querétaro] el día treinta de septiembre de 1810, el doctor don Pedro Josef de Mendizábal, examinador sinodal del obispado de Durango, colegial emérito del Mayor de Todos Santos de México, capellán real y rector del real y primitivo Colegio de San Juan de Letrán. México, 1810. Sermón dedicado al virrey Francisco Javier Venegas.

[60] parroquia con mayúscula en el original en todos los casos.

[61] Parroquia de Santa Ana. “No se tienen noticia de la época en que se construyó la primera iglesia, que fue reedificada a mediados del  siglo XVIII y se bendijo el 16 de marzo de 1754. En aquel tiempo era administrada por los clérigos de Santa Catarina, pero después se hizo independiente. En este templo se conserva la fuente donde, según la tradición, se bautizó Juan Diego.” Cf. Leduc, Lara y Pardo y Roumagnac, Diccionario de geografía, historia..., p. 883.

[62] corte con minúscula en el original.

[63] notario eclesiástico con mayúscula siempre. “Funcionario de la Iglesia que existen en las curias eclesiásticas para dar fe en las actuaciones. Su origen es antiquísimo, constando que en los primeros tiempos se valieron ya los obispos de diáconos y de otros clérigos idóneos para la redacción de los documentos públicos y solemnes así como para la extensión de las actas de los suplicios de los mártires y de las sesiones de los concilios. Las antiguas clasificaciones que los antiguos canonistas hacían de estos funcionarios (clérigos y seglares, apostólicos y episcopales ó diocesanos, de número é innumerados, mayores y menores, fijos y de visita) han perdido mucha parte de su valor con la publicación del nuevo Código del Derecho canónico, según el cual la clasificación principal es la de notarios de la Curia episcopal y notarios en causas de santos. Los notarios no pueden sin mandato del juez eclesiástico entregar ejemplar de los autos judiciales y documentos que consten en los procesos [...] los instrumentos hechos por los notarios tienen carácter de documentos públicos.” Cf. Enciclopedia Universal Ilustrada, t. XXXVIII, p. 1247.

[64] emparage en el original.

[65] recivirá en el original.

[66] qual en el original.

a Faltan aquí cuatro renglones que mutiló el señor Hernández y Dávalos, por aprovechar la firma del inquisidor Flores, que estaba al reverso de la foja sexta del proceso.— Luis González y Obregón.

[67] governavan en el original.

[68] tubiere en el original.

[69] pretesto en el original.

b Las letras, sílabas y voces impresas con versalita, las hemos suplido por estar roídas en el original, y aquellas palabras que nos ha sido imposible restituir, las hemos dejado en blanco.

[70] octubre con mayúscula en el original.

[71] parroquia con mayúscula en el original.

[72] sacristán mayor con mayúsculas en el original.

[73]parroquia con mayúscula en el original

[74] Parroquia de Santa Catarina. “Es una de las más antiguas de la ciudad de México. Se reedificó por disposición de doña Isabel de la Barrera, quien dejó en su testamento bienes para ello. La iglesia se abrió de nuevo al público el 22 de enero de 1662.” Cf. Leduc, Lara y Pardo y Roumagnac, Diccionario de geografía, historia..., p. 885.

[75] reciví en el original.

[76] hiso en el original.

[77] in verbo sacerdotis. En palabra de sacerdote.