INCITATIVA DEL PADRE SOTO

A EL PENSADOR MEXICANO[1]

 

 

Señor escritor: salva sea la persona de usted, su pluma sea confundida, y la doctrina de religión de muchos papeluchos de usted anatemizada sea. Los teólogos no discuten con folletos trabajados en figones[2] y en tabernas, con revoltijos[3] y pulques,[4] ni con diálogos de sorrastradas Antonietas, y de baquicos histriones como Bien-pica.[5] El argumento teológico no se saca de trastos cochambrosos[6] ni de tinacos de fétidas heces. Ya me entiende usted y toda esta capital. Cara a cara, pluma a pluma descubiertamente hemos de lidiar hasta llegar al término de que sepa todo el mundo si yo soy escritor heretical, o usted es autor impío, anti-católico, etcétera, etcétera. ¿Qué responde usted a mi Palinodia[7] contra Pan y toros,[8] y contra el execrable número 24 del Eléctrico[9] de usted? Descárguese usted en público de que no es usted “pro-pugnador de las más horrendas herejías”.[10] Tome usted este título: Descargos de El Pensador contra el hereje padre Soto. ¿Qué responde usted al número 1o. de mi opúsculo contra la pluma blasfema, anti-militar, etcétera, de El Pensador[11] en su Palinodia[12] en respuesta, etcétera. Usted tiene más tiempo que yo, más imprentas que yo y, sobre todo, como usted dice de sus doctrinas: que la verdad por sí sola se defiende.[13] Entre tanto, yo os digo con San Pablo: “Heme hecho enemigo vuestro porque os digo la verdad”.[14] Yo os aplico lo que el padre San Jerónimo escribió al charlatán y contencioso presumido Onaso Segestano: “Yo murmuro a la cornejilla, que charla: entienda la corneja que está ronquilla y ranciosa”.[15] ¿Por qué en tratando yo de cualquier vicio, habéis vos de dar voces luego y ponerme pleito? ¿Por ventura pensáis que sois hermoso, porque os llaman con nombre gracioso? Como si el bosque no se llamase Luco, que es decir con luz, porque ninguna tiene, y las Parcas se llaman así porque a nadie perdonan, y comúnmente al Negro se llama Juan Blanco... Os tengo de cantar lo que dijo Persio al otro: “Dénsete por yernos el rey y la reina, arrebatente las doncellas, y cuanta tierra pises produzca rosas”.[16] Mas quiero daros un consejo, y pareceréis más hermoso, y es “que escondáis algunas cosas (digo yo de vuestros escritos) y así que no os vean las narices de vuestra cara, ni se oiga más vuestra voz, y de este modo pareceréis más hermoso y elocuente”. Tome usted de ahí lo que le convenga, pero entended que el sentido es figurado.

Yo digo a todo fiel cristiano, amonestándole con el apóstol, para que no den a usted ascenso en su magisterio teológico: “Si un ángel del Cielo os evangelizare contra la doctrina verdadera de Jesucristo, que habéis aprendido anathema sit”.[17] Tenedlo por un doctor excomulgado por boca del mismo Dios.

Yo os digo, Pensador Mexicano, yo os amonesto como verdadero, aunque indigno ministro del Dios vivo, lo que el pontífice Azarías dijo al ensoberbecido y sacrílego rey Onías, que osó vestirse el ornamento sacerdotal y tomar el incensario del Templo del Señor de Israel, “egredere de sanctuario”,[18] fuera, salte del santuario ¡Fernández!, ¡fuera del santuario! ¡Abajo de esa divina cátedra del Espíritu de Dios! Vuestra doctrina corrompedora de la divina ley, insultadora de los verdaderos evangelizantes, hasta vilipendiar al gran sacerdote, al pontífice venerable... Anathema sit.[19] Temed no os trague vivo y para siempre la tierra. Vuestro crimen es mayor que el de aquellos que en obsequio falso de la Arca del Señor osaren tocarla.[20] Pensad esto bien y “egredere de sanctuario”. Acordaos de aquel réprobo Simón Mago, que finó sus malditos días estrellado contra las piedras, por querer comprar los dones de Dios, y hacer de ellos granjería.[21]

Salva sea vuestra persona, mas vuestra pluma simoníaca, sacrílega, blasfema, etcétera, anathema sit. “Clama y no desistas; levanta la voz que como clarín resuene”. Éste es el precepto al sacerdocio para que defienda la ley y a Sión de los enemigos de Sión y de la ley. Pégueseme la lengua al paladar, ¡oh, Sión amada! ¡Oh, Iglesia romana! Si non meminero tui,[22] si por vil temor mundano, si por horror al trabajo, si por... me olvidare defender tu doctrina y tus inviolables derechos. Si el sacerdocio no te defiende, ¿quién te defenderá? ¡Ah! ¿Lo diré? Sí... “Multi sunt canes non valentes latrare” “In circuitu impii ambulant”.[23] El lobo nos rodea hambriento de devorar la grey del Pastor eterno, ¿callaré? No. "Clama". Pues ladraré a la fiera herejía, ladraré celoso, avisaré al Pastor con mis ladridos, para que con el venerable cayado, quiebre los dientes al lobo heretical. ¡Oh, Dios santo! ¿Estás dormitando? Levántate, mira por tu causa, quare obdormis?[24]

¿Quién ha pensado que el can evangélico debe ser callado y manso contra el lobo rapaz y enfurecido? Eso han pretendido siempre los heresiarcas. Mas yo he de ladrar con todo mi esfuerzo, y sin cesar, no sea que me sobrecoja aquel ay eterno, vae mihi, quia tacui![25]

 

Diciembre 6 de 1820.

 

Fray Mariano Soto[26]

 

 

Nota

 

El rumor público de que el padre Soto no responde a El Pensador es evidentísima prueba de que el público no ha leído, o no se ha hecho cargo de dos impresos del padre Soto, posteriores a la Palinodia de El Pensador,[27] y al otro papel del mismo, titulado Razones,[28] etcétera. A los cuatro días que salió este papel titulado Razones dio el padre Soto uno al público bajo este título: La Palinodia de J. F. L. (impreso en la oficina de los militares Miramones).[29] Allí demuestro más allá de la evidencia que El Pensador es “propugnador de la[s] más horrendas herejías”.[30] Léase, y se meterán por los ojos, ¿y esto no es responder a El Pensador, y probarle la impiedad anti-católica de algunos escritos suyos? ¡Oh, preocupación, y qué ciega eres!

En el número primero de este título, Descubierto el carácter de la pluma impía, blasfema, etcétera, de El Pensador, etcétera,[31] impreso en casa de don J. Benavente, ¿no se lee y palpa que El Pensador en Palinodia (la que él trabajó contra mí) hizo una irrisión blasfema, una burla impía y sacrílega del autor de las Escrituras Santas? ¿No se ve, y se palpa allí en mi mismo número primero que mi Proclama en honra de los militares[32] nació de las doctrinas e historias reveladas? Pues ¿cómo se dice que no respondo a mi rival, y encrudecido censor? En fin, quien fuere leyendo mis papeles, que han de ir saliendo al público sobre este asunto, y los leyere sin preocupación, verá si llego al término de llenar cuanto prometí en mi papel Carácter de El Pensador Mexicano descubierto y desafiado.[33]

Antes bien, como aquí se ha visto, incito a mi rival a que responda a mis susodichos impresos. Luego, yo he respondido, y él ha callado.

 
 


[1] México: Oficina de don José María Benavente y Socios, 1820, 4 pp.

[2] figones. Cf. nota 9 a Un bofetón sin mano..., en este volumen.

[3] Véase Revoltijo del padre Soto, en este volumen.

[4] Véase Pulque para el revoltijo del padre Soto, núms. 1 y 2, en este volumen.

[5] Cf. Pulque para el revoltijo del padre Soto, núm. 1., en este volumen.

[6] cochambrosos. Lleno de cochambre o mugre. Santamaría registra cochambreado, como despectivo, y cocheambriento, ambos con el significado de cochambroso.

[7] La Palinodia de José Joaquín Fernández de Lizardi, Pensador Mexicano, periodista eléctrico, en este volumen.

[8] Pan y toros. Cf. nota 6 a El Teólogo Imparcial, núm. 2, en este volumen.

[9] Conductor Eléctrico, número 24. Cf. nota 6 a La Palinodia de José Joaquín Fernández de Lizardi..., en este volumen.

[10] Véase El carácter de El Pensador Mexicano..., en este volumen.

[11] Se refiere al folleto Descubierto el carácter de la pluma impía, blasfema y antimilitar de El Pensador Mexicano, en este volumen.

[12] Se refiere al folleto La Palinodia de El Pensador. En respuesta al desafío y amenaza del padre Soto. Cf. Obras X-Folletos, pp. 371-377.

[13] Fernández de Lizardi en Razones contra insolencias había escrito: “Padre Soto [...] para confundir a vuestra reverencia, sobre la iliterata de Fernández, porque la verdad por sí sola se defiende”. Cf. Obras X-Folletos, pp. 383-384.

[14] “¿Heme pues hecho vuestro enemigo, diciéndoles la verdad?” Ga. 4, 16.

[15] San Jerónimo. Escritor latino (331- 420). Su obra fundamental es la versión al latín del Antiguo Testamento, conocida como la Vulgata, que contiene los textos bíblicos que admite hoy día la Iglesia Católica; pero es también autor de comentarios a diversos pasajes bíblicos; de las vidas de Paulo, de Malco y de Hilarión; de innumerables sermones y escritos contra los herejes, de numerosas cartas, etcétera. En el “Prólogo, dedicatoria y advertencias a los lectores” a El Periquillo Sarniento se lee: “El padre san Jerónimo se quejaba de él [el modo de crítica “murmurona”] por las imposturas de Onaso, a quien decía: Si yo hablo de los que tienen las narices podridas y hablan gangoso, ¿por qué habéis de reclamar luego y decir que lo he dicho por vos?”. Cf. Obras VIII-Novelas, p. 35.

[16] El texto citado corresponde a la sátira II en el latín original: “hunc optet generum rex et regina, puellae/ hunc rapiant; quidquid calcaverit hic, rosa fiat”. A éste elija como yerno el rey y la reina, que las muchachitas/ a éste arrebaten; cualquier cosa que haya pisado éste, se haga rosa.” A. Persio Falco, Sátiras, introducción, traducción y notas de Germán Viveros, México: Universidad Nacional Autónoma de México: Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Clásicos, 1987. (Bibliotheca Scriptorvm Graecorvm et Romanorvm Mexicana) 37-38 vv.

[17] “Mas aun si nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema.” Ga. 1, 8.

[18] egredere de sanctuario. Ocías o Azarías, décimo rey de Judá “al verse tan poderoso, engrióse su corazón para ruina suya, y despreció a su Señor Dios; y habiendo entrado en el templo del Señor, quiso ofrecer allí incienso sobre el altar de los perfumes. Al instante entró en pos de él Azarías, sumo pontífice, acompañado de ochenta sacerdotes del señor [...] y le dijeron: ¡Oh, Ocías!, no te pertenece a ti el ofrecer incienso al Señor [...]. Sal del santuario; no quieras despreciar nuestro consejo; porque no será esa acción gloriosa para ti”. 2 Cr. 26, 18. En castigo a esta ofensa Ocías sufrió la lepra hasta su muerte. Egredere de sanctuario, ne contempesis. 2 Paralipomenon 26, 18.

[19] anathema sit. Sea condenada.

[20] Los filisteos vencen a Israel y toman el arca, por lo que les sobrevienen plagas: “y los que no morían, eran heridos de hemorroides; y el clamor de la ciudad subía al cielo.” 1 S. 5, 12. En 1 S. 6, 19 se lee: “Entonces hirió Dios á los de Beth-semes, porque habían mirado en el arca de Jehová; hirió en el pueblo cincuenta mil y setenta hombres. Y el pueblo puso luto, porque Jehová le había herido de tan gran plaga”. Durante el traslado del arca á Jerusalem se lee el siguiente pasaje: “Y cuando llegaron á la era de Nachõn, Uzza extendió la mano al arca de Dios, y túvola; porque los bueyes daban sacudidas. Y el furor de Jehová se encendió contra Uzza, e hiriólo allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.” 2 S. 6, 6-7, el mismo suceso aparece en 1 Cr. 13, 9-11.

[21] Simón Mago. Sectario judío. Fundador de la filosofía gnóstica. Quiso comprar a San Pedro el don de hacer milagros. Por esta razón se llama simonía el tráfico de cosas sagradas.

[22] Si non meminero tui. Si no me acuerdo de ti.

[23] Multi sunt canes non valentes latrare. In circuitu impii ambulant. Muchos son los perros que no pueden ladrar. Los impíos andan alrededor.

[24] quare obdormis? Jesucristo a Pedro: “¿Por qué duermes?”

[25] vae mihi, quia tacui!. ¡Ay de mí por que callé!

[26] Fray Mariano Soto. Cf. nota 14 a Verdadera prisión y trabajos del padre Lequerica, en este volumen.

[27] La Palinodia de El Pensador Mexicano..., cf. nota 12 de este folleto.

[28] Razones contra insolencias, cf. nota 1 a El carácter de El Pensador Mexicano..., en este volumen.

[29] La Palinodia de José Joaquín Fernández de Lizardi..., véase en este volumen.

[30] Cf. nota 10 de este folleto.

[31] Descubierto el carácter de la pluma impía, blasfema..., véase en este volumen.

[32] Proclama en honor de los militares. Cf. nota 6 a Artículos comunicados, en este volumen.

[33] El carácter de El Pensador Mexicano..., véase en este volumen.