DIARIO DE MÉXICO

del viernes 4 de marzo de 1814[1]


Fábula

El perico hablador y el gavilán


 

Hubo antaño un periquillo,
endiablado charlatán,
que sin saber lo que hablaba
nunca dejaba de hablar.
Como todos los pericos
era charlatán tenaz,
sin que una palabra sola
respondiera en su lugar.
Si una cosa le pedían
otra hablaba el animal,
con despropósitos necios
siempre a cual más garrafal.
Su mérito consistía
en no entender y charlar,
para divertir a tontos
a propósito no más.
Aunque no viniera al caso,
con bulla y voz magistral,
esta palabra victoria[2]
repetía sin cesar.
Charlando pues cierto día
vino acaso un gavilán
y afianzando al bufonzuelo
echó ligero a volar.
Mons[i]eur perico aturdido,
viéndose perdido ya,
sin saber lo que se hacía
¡victoria!, empezó a gritar.
Y aunque estaba entre las uñas
del triunfante gavilán,
¡victoria!, iba repitiendo,
y todo era victoriar.
Cuando miro a El Pensador
charlar contra Nugagá,[3]
el gavilán se me acuerda,
y el perico charlatán.

Patricio Vero[4]

 

 



[1] T. III, núm. 63, pp. 3-4.

[2] Fernández de Lizardi retoma el tema en El Hermano del Perico que cantaba la Victoria. Periódico Político Moral. Consta de seis números (52 páginas) en 4°, cada número con su propia paginación. No precisa fecha de aparición; pero alude a los Ataques al castillo que aparecieron en la segunda mitad de 1823. Los números no llevan subtítulo, a excepción del seis. Cf. Obras V-Periódicos, pp. 27-73. También en 1823 escribió el folleto La victoria del perico, publicado en México por la Imprenta de Ontiveros. Cf. Obras XII-Folletos, pp. 509-511.

[3] Nugagá. Cf. Palos a El Pensador Mexicano..., en este volumen.

[4] En el Suplemento del 21 mar. 1814, Fernández de Lizardi escribe: “lo cierto del caso es que, haya o no haya sido Nugagá el autor del diálogo, a él no le han faltado aduladores como el Patricio Vera [sic] de las fabulillas de los diarios de estos últimos días”, lo llama también “panegirista motroco”. Cf. Obras III-Periódicos, p. 532. Lizardi se refiere también a Patricio Vero en el núm. 11, t. III, de El Pensador Mexicano. Cf. nota 45 a Palos a El Pensador Mexicano..., en este volumen.