DIARIO DE MÉXICO

del lunes 18 de abril de 1814[1]

 

 

Fábula

La cocinera y la galopina

 

 

La cocinera
queriendo un día
hacer de huevos
una tortilla,
en el instante
la galopina
una paleta
coge rolliza,
tres huevos quiebra
en la vasija,
y a batir luego
comienza activa.
Cuanto más bate
con mayor prisa
aquellos huevos,
más y más se hinchan.
Ella admirada
dijo a la tía:
mire señora
¡qué maravilla!
¡Ay, cómo se alzan!
Qué ¿no se admira?
mire cual crecen
con la paliza.
Tanto han crecido,
que juraría
que hay tres docenas
en la vasija.
Cállate tonta,
inadvertida,
(la cocinera
dijo con risa)
¡qué tres docenas
ni qué pampliña[sic]!
¡Crecer los huevos!,
¡qué tontería!
¡Lo que es ser tontos!
Pues qué ¿no miras
que esa bambolla[2]
toda es mentira?
Con sus porrazos
la paletilla
de aire los llena
y eso los infla.
Pues si eso es todo,
dijo la chica,
y no es sustancia
lo que se mira,
por cierto entonces
la pompa altiva
cuya grandeza
en viento estriba.
Cuántos y cuántas,
por más que digan,
como los huevos
de viento se hinchan.
¿No es cosa cierta,
señor Diarista,[3]
(no hay que olvidarse
de la paliza),[4]
que a El Pensador
por más que grita
viene de molde
la fabulilla?

           

Patricio Vero[5]

 

 


[1] T. III, núm. 108, pp. 3-4.

[2] bambolla. Boato, fausto, ostentación excesiva, más apariencia que realidad.

[3] señor Diarista. Cf. nota 2 a Palo de ciego, en este volumen.

[4] paliza. Cf. nota 6 a El Duende, en este volumen.

[5] Patricio Vero. Cf. nota 4 a Fábula. El Perico..., en este volumen.