DIARIO DE MÉXICO

del domingo 5 de junio de 1814[1]


Cuestiones

 

Hemos recibido una contestación al papel de El Pensador inserto en el Diario de 2 del corriente[2] y posdata del 3.[3] El autor se extiende mucho, aunque con alguna gracia; pero si no se cierra este juicio estando las partes dos a dos, dejando su calificación al público, que es el juez de estas cuestiones, sería necesario dedicar el Diario a puras logomaquias interminables. Sean pues los léperos[4] de México lo que quisieren, que como ciudadanos libres son muy dueños de su voluntad, lo mismo que los borrachos de levita, y viciosos calzados y aliñados y aun engalonados,[5] que tanto abundan en todos los pueblos que descienden de Adán.[6]

 

 



[1] T. III, núm. 156, pp. 3-4.

[2] Se trata de la respuesta de Fernández de Lizardi al Pobre, Roto, Plebeyo, Ordinario, titulada Cuero con el Defensor de los Encuerados viciosos. Cf. Obras XIV-Miscelánea, pp. 185-191.

[3] La polémica partió del comunicado Justo tributo a El Pensador Mexicano, publicado el 7 de mayo de 1814 en el mismo Diario. Véase en este volumen.

[4] léperos. “En el sureste del país y Centro América, pícaro, bribón, sin connotar la idea de procacidad ni grosería, que lo caracteriza en el resto del país, especialmente en el interior. (No hay que confundir al lépero con el pelado, ambos tipos del pueblo mejicano, propiamente de la capital. El primero se tipifica con la condición moral baja; el segundo por la condición social humilde solamente. El lépero puede no ser un pobre, el pelado puede no ser de malas costumbres.)” Santamaría, Dic. mej.

[5] engalonado. Condecorado, honrado, distinguido.

[6] Véase la nota a en Justo tributo a El Pensador Mexicano, en este volumen.