CUARTAZOS Y MÁS CUARTAZOS AL CIUDADANO CENSOR[1]

 

¡Cuán horrorosa es para usted, amigo mío, la voz cuartazo![2] Y ¿qué dirá usted ahora si ve llover sobre sí cuartazos y más cuartazos? Seguramente le parecerá el último de los días, pues si, comenzando por uno, debíamos concluir trágicamente, siguiendo con mil y mil se deberá pronosticar una destrucción general. ¿No es así? [...][3]

No necesitamos de que nos advierta los ramos a que deben dedicarse los escritores; pues apenas se establezca el periódico de El Pensador, verá usted mil y más bellezas de otros tantos talentos, como lo vimos en los años de [1]804 a [1]808, en los diarios de esta capital, a pesar de las circunstancias de aquélla época. Todo se hará, amigo mío, sin que los ciudadanos rancios e instruidos tengan que advertir a ningún Amigo de la Patria. Éstos saben lo que han de hacer, y desde luego comenzaron por donde debían, defendiendo sus derechos y cortando abusos que podían ser perjudiciales. [...][4]

He concluido mi sermón, y le aconsejo a usted caritativamente no se meta en cuestiones, porque teniendo horror a los cuartazos le será doloroso tener que lidiar con éstos, y quién sabe con cuántos más. Conténtese usted con admirar lo bueno y reprobar lo malo, ya en público o en su gabinete, y será alabado de los sensatos, bendecido de los que aprendan de sus escritos y venerado de


El Censor del Ciudadano

 


[1] México: Imprenta de don Mariano Ontiveros, año de 1820, 7 pp.

[2] cuartazo. En Cuba, México y Puerto Rico: golpe dado con la cuarta, látigo o disciplina.

[3] Resumen de texto omitido: El autor considera que Censura de un Ciudadano..., en este volumen, no reprueba las cartas del Exdiputado ni de El Fernandino, sino que se ocupa de la contienda entre ambos. Considera su papel lleno de paja, hecho con “altanería y desvergüenza”; lo acusa de contradictorio y manifiesta que los folletos no salen para ser enjuiciados por los sabios, sino para ilustrar al pueblo.

[4] Resumen de texto omitido: Continúa afirmando que cualquier español puede ejercer el derecho de exponer sus papeles según las leyes que los gobiernan. Defiende la libertad de imprenta a pesar de que se generen discordias y disputas, pues éstas permiten aprender algo más al sabio y decir algo bueno al ignorante. Cf. nota 9 a Censura de un Ciudadano..., en este volumen.