CARTA DE LOS GUADALUPES A DON JOSÉ MARÍA MORELOS[1]

 Diciembre 7 de 1812


Excelentísimo señor:

Aquí corren noticias de que usted ha regresado a Tehuacán[2] después de haber tomado Oaxaca;[3] hay mucha variedad en el modo; pero todos convienen en que usted entró en aquella ciudad, donde dejó una correspondiente guarnición, y se regresó con los prisioneros y un crecido convoy, y muchas armas que allí habría, y si todo esto es verdad, como ya lo damos por hecho, creemos tendrá ya usted una buena imprenta, lo que se servirá comunicarnos para suspender sobre este artículo las diligencias que sin cesar estamos haciendo; y le damos mil enhorabuenas por sus aciertos y bien premeditados planes.

En cumplimiento de la Constitución que aquí se ha jurado con las mayores solemnidades, se dispuso para el domingo 29 del pasado noviembre la votación popular para electores del cabildo de esta ciudad,[4] para lo cual se echó un bando que acompaño a vuestra excelencia.

No hemos visto acto más interesante jamás, ni tampoco más orden y conformidad en este pueblo tan numeroso, se observó la mayor quietud y uniformidad, y salieron electos 25 americanos todos honrados y del mejor modo de pensar, como verá usted de la adjunta lista que le acompañamos de sus nombres y departamentos.

A las 8 de la noche se acabó la votación en la sala capitular de esta ciudad, de donde salió una inmensa multitud de pueblo con hachas y vítores a felicitar a sus electores: algunos ocurrieron a las torres a repicar, y no hago a vuestra excelencia una exacta pintura de todo lo ocurrido en este feliz día en que ejercimos el primer acto de nuestra libertad por lo expuesto de nuestra correspondencia; la que si por accidente llegase a coger este infame gobierno, se nos seguirían perjuicios irremediables.

En las 14 parroquias de esta capital sacaron muchos electores de 28 a 30 mil votos, lo cual confundió a todos los europeos, porque hasta este día no habían conocido la disposición de México y lo mucho que los aborrecen; para todo americano fue este día de alegría y el siguiente; para los gachupines de tristeza, de rabia y de desesperación; se confundieron en términos que todos se alarmaron, y llenos de su naturalísima cobardía (pues el pueblo no dio indicios de otra cosa que de la alegría que causa un acto nunca visto) ocurrieron al gobierno y comenzaron a intrigar, los Yermos,[5] los Batalleres,[6] etcétera, etcétera, con sus acostumbrados engaños no faltando los pesos, móvil inseparable de sus operaciones, y consiguieron los infames bandos que se publicaron el cinco de éste[7] y acompañamos a usted.

Esto no es otra cosa que el despotismo y la tiranía aumentan un escandalosísimo perjuro, pues sin él no pueden faltar a un artículo de la Constitución[8] que ha tan poco tiempo juraron; es verdad que todo redunda en nuestro beneficio,[9] pues de este modo se acabaron de desengañar algunos paisanos nuestros que por su poco talento, o por sus intereses particulares viven engañados.

La libertad de imprenta cesó, y volvió a su antiguo estado, pero como logramos que nuestros electores consigan sus ideas de elegir a un cabildo todo de americanos, ya se reclamará el exacto cumplimiento de la nueva Constitución, que aunque hecha por los mismos gachupines, no sirve para otra cosa que para confundirlos, y que descansemos un algo, los habitantes de México, entre tanto que vuestra excelencia nos trae el colmo de nuestras felicidades.

Como no haya, novedad, esta semana se elegirá el cabildo si logramos nuestros planes, para lo cual hemos trabajado sin perder un momento, y tenemos un cabildo a confianza, hemos dado un paso gigante que dejamos a la penetración de usted las ventajas que nos resultarán a nuestra pura y santa causa.

Hemos sabido que se le escapó a vuestra excelencia Serrano,[10] el que se ha venido a las cercanías de Otumba[11] a donde está dando mucha guerra y perjudicando aquellas cercanías, lo que servirá a usted de gobierno, para que tome las providencias que juzgue por oportunas. También decimos a usted que ya está entrando en México el pulque[12] lo mismo que antes, lo que le produce a este infame gobierno de ochocientos a mil pesos[13] diarios; sobre este particular puede usted, si gusta, dar las más oportunas órdenes al señor Osorno,[14] que es el que con facilidad podrá estorbar la entrada en ésta de dichos pulques.

Ya hacemos en poder de usted nuestra anterior que acompañamos a varios impresos importantes; no citamos la fecha porque no dejamos borradores por evitar un registro de nuestras casas, lo que nos sería muy perjudicial.

Deseamos saber las victorias de usted con certeza para dar gracias al todopoderoso, y radicar más y más su opinión con algunos débiles, que aunque pocos no faltan.

Van El Pensador[15] del día, tres Diarios[16] y la defensa de Iturrigaray.[17]

Dios Nuestro Señor conserve la vida y salud que le pedimos para usted— México, diciembre 7 de 1812.

 

Los Guadalupes

 

 

P[ostdata]. Van también las Gacetas[18] de 21 y 28 de noviembre, y tres sextos Juguetillos.[19]

Excelentísimo señor don José María Morelos, General del Sur, y Vocal de la Suprema Junta Americana.[20]

 

 



[1] Tomado de Ernesto de la Torre Villar, Los Guadalupes..., pp. 7-9.

[2] Tehuacán. Valle de Puebla. Región natural del sureste del Estado de Puebla y norte de Oaxaca. Se le conoce como “Tehuacán de las Granadas” por la abundancia de esta fruta.

[3] Oaxaca. Sitio de 1812. Después del sitio de Cuautla (marzo-abril de 1812), Morelos reorganizó sus tropas en Tehuacán; maniobró haciendo creer al ejército realista que se dirigía sobre Acapulco cuando su objetivo era Oaxaca, tomó la villa de Etla en noviembre de 1812 y desde ahí sitió la ciudad —defendida por el teniente general Antonio González Sarabia—, que tomó el día 25 a la una de la tarde. Guadalupe Victoria se distinguió en esta batalla.

[4] Elecciones de Cabildo. En la “Relación de lo ocurrido en Oaxaca desde el 25 de Noviembre de 1812 al 2 de enero de 1813, por Doña María Micaela Frontaura. – 28 de enero”, leemos lo siguiente: “Al día siguiente por la mañana me preguntó el tío, quiénes eran los criollos Regidores, Alcaldes, y demás empleados de esta clase, a los que mandó llamar, y les dijo, que se presentaran a Morelos y se publicó un bando para que todos se presentaran, y que los Gachupines que lo hicieran voluntariamente serían perdonados de la vida, lo que hicieron todos por papel y el Cabildo Eclesiástico lo hizo por cuerpo; al otro día se publicaron otros bandos [...] citaron a varios criollos para las once del día,  y nombraron de regidores, sin admitirles excusa a D. Jacinto Varela, D. José Mariano Magro, D. Miguel Iturribarría,  el médico Fernández, D. José María Murguía, y alcaldes D. Pedro Vega, y D. José Llano y de escribano de cabildo D. José Domingo Romero [...]. En casa de Morelos hay mesas por donde pasan las representaciones: tiene de asesor a un Castañeda, y de auditor de guerra a un tal Rosas. En el palacio episcopal, está el cuartel de artillería, su comandante D. Manuel Terán, con mucha comisión de pertrechos y cañones [..]” Cf. Hernández y Dávalos, Colección de documentos..., t. IV, p. 844.

[5] Gabriel de Yermo (1757-1813). Comerciante y hacendado español. Casó en México con María Josefa de Yermo. Dirigió el movimiento contra el virrey Iturrigaray en 1808. Se dijo que Yermo encabezó esa insurrección por estar agraviado por alguna decisión del virrey en materia de abasto de carnes, y por el gravamen que reportara su aguardiente de caña; como resultado de la insurrección de la noche del 15 de septiembre de ese año fueron presos el licenciado Verdad, Juan Francisco de Azcárate, el abad de Guadalupe don José Beye Cisneros, el canónigo Beristáin, el licenciado Cristo y fray Melchor de Talamantes.

[6] Miguel Bataller. Presidente de la Junta de Seguridad y Buen Orden Público. Regente de la Audiencia, gobernador de la Sala del Crimen y auditor de Guerra. Se marchó a raíz del decreto de la Junta del 8 de octubre, que fijaba las reglas para el cumplimiento del artículo 16 de los Tratados de Córdoba, y por el cual debían salir los empleados desafectos al nuevo orden de cosas. Fernández de Lizardi repite que Bataller alarmó a Venegas y éste suprimió la libertad de imprenta.

[7] Bando de suspensión de la libertad de imprenta en Nueva España. “DON FRANCISCO XAVIER VENEGAS de Saavedra, Rodríguez de Arenzana, Güemes, Mora, Pacheco, Daza y Maldonado, Caballero del Orden Calatrava, Teniente General de los Reales Ejércitos, Virrey, Gobernador y Capitán General de esta N. E., Presidente de su Real Audiencia, Superintendente General Subdelegado de Real Hacienda, Minas, Azogues y Ramo de Tabaco, Juez conservador de éste, Presidente de su Real Junta y Subdelegado General de Correos en el mismo Reino.

“Habiéndose notado en el poco tiempo que lleva de publicada la libertad de la imprenta el abuso más escandaloso hecho de ella en los periódicos y demás papeles impresos, hasta un extremo de notable trascendencia contra el orden público, por haberse manifestado en ellos con el mayor descaro la impolítica y funesta rivalidad que con lisonja de todos los bien intencionados se había casi extinguido, llegando al exceso de haberse dirigido impresos irrespetuosos y aun injuriosos á las primeras autoridades: resolví celebrar Acuerdo pleno de Señores Ministros de esta Real Audiencia con mi asistencia, y en él fueron conformes doce, de los trece que concurrieron, en suspender dicha libertad por ahora y mientras duren los motivos que precisan á tomar dicha providencia, y el otro señor Ministro fué de dictamen de que debía imponerse silencio y prohibir que continúen ó salgan nuevos impresos en punto que pueda dañar la tranquilidad pública. Y conformándome con el voto de los doce referidos Señores, que lo dieron unánime, he resuelto suspender por ahora la libertad de la imprenta y restablecer las antiguas leyes y reglamentos que la limitaban, reservándome el volver á establecer la libertad constitucional luego que hayan cesado las extraordinarias gravísimas circunstancias que me han obligado á suspenderla. Y para que llegue á noticia de todos, mando se publique por bando en esta capital y en las demás ciudades, villas y lugares del Reino, remitiéndose los ejemplares de estilo á los Tribunales, Jefes y Ministros á que corresponde. Dado en el Real Palacio de México á 5 de diciembre de 1812.— Francisco Javier Venegas.— Por mandado de S. E.— José Ignacio Negreyros y Soria.— (Rúbricas)”. Cf. La Constitución de 1812..., t. I, pp. 114-115.

[8] Título III, capítulo VII, artículo 131. “Las facultades de las Cortes son: [...] Vigésimacuarta. Proteger la libertad política de la imprenta.” Cf. Tena Ramírez, Leyes fundamentales..., p. 76.

[9] El título I, capítulo I, artículo 4, dice: “La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen”. Ibidem, p. 60.

[10] Miguel Serrano. “Había sido criado del conde de Santiago. En 1812 actuaba en los llanos de Apam y, en febrero del mencionado año, atacó junto con Anaya y Cañas y los coroneles Osorno, Olvera y Guarneros, la población de Tulancingo. En el mismo año emprendió el ataque a Pachuca (23 de abril), haciéndose dueño de la población y obligando a los españoles a capitular; las condiciones fueron, al fin, incumplidas por parte de Serrano. El día 13 de mayo del mismo año llegaron a Sultepec 23 europeos, cinco de los cuales quedaron como soldados a las órdenes de Serrano. El 31 de diciembre de 1813 los Guadalupes escribían a Morelos indicándole la conveniencia de retirar las fuerzas de Serrano de donde se hallaban. El documento se conserva en el Archivo General de Indias de Sevilla. En 1814 un coronel apellidado Serrano, que hemos de creer es el mismo, informó sobre la responsabilidad de unos jefes insurgentes en un ataque por sorpresa que sufrieron el 6 de julio. Había gozado de cierto prestigio y fama de valeroso contándose entre los jefes que al poco tiempo de iniciarse la insurrección asistió a Zitácuaro, en representación de José Rubio Huidobro, a fin de elegir a los miembros que habrían de formar la Suprema Junta Gubernativa de América. En 1816 solicitó la gracia del indulto, que le fue concedida. En 1819 volvió a actuar en el campo rebelde y, aprehendido, se le instruyó proceso en Tulancingo. El consejo de guerra lo condenó a ser pasado por las armas”. Cf. José María Miquel i Vergés, Diccionario de insurgentes, p. 548.

[11] Otumba de Terán, de Gómez Farías. Municipio erigido en 1821. En 1877 se le concedió el título de Gómez Farías. Más tarde se le concedió al antiguo distrito el nombre de Morelos. Límites: al norte Axapusco; al sur Tepetlausco; al este el Estado de Tlaxcala y al oeste San Martín de las Pirámides y Teotihuacán. En su región se libró la batalla de Otumba (julio de 1520) entre españoles e indios.

[12] pulque. Bebida que se obtiene del agua miel fermentada. Es derivada del jugo del maguey.

[13] peso. Unidad monetaria de México. Al establecerse la moneda mexicana dentro del sistema decimal, teniendo como unidad al peso, éste tuvo valor de ocho reales. Un real equivalía a doce centavos y medio.

[14] José Francisco Osorno (¿?-1824). Originario de la región de Apan, Hidalgo. Con 700 hombres, tomó en Zacatlán el 30 de agosto de 1811. En septiembre de ese año se le unió Mariano Aldama. Varios insurgentes se le unieron por su forma incansable de batir a los realistas. La Junta de Zitácuaro le confirió el grado de Teniente General, sin que por ello lo obedeciera. En 1813 llegó a mandar 3 000 hombres que combatían desde Apan hasta Papantla, en Veracruz. En 1820 se unió a las fuerzas de Nicolás Bravo. Murió en la Hacienda de Tecoyuca, Puebla.

[15] El Pensador. Se trata del número 9 de El Pensador Mexicano del 3 de diciembre de 1812 que lleva por título “Al excelentísimo señor Francisco Xavier Venegas”, en el que Fernández de Lizardi solicitó la revocación del bando que privaba de fuero a los eclesiásticos insurgentes, y que dio pretexto al virrey para la suspensión de la libertad de imprenta, además de provocar el encarcelamiento del escritor por más de seis meses. Cf. Obras III-Periódicos, pp. 83-90, véase también el proceso seguido a Fernández de Lizardi por esta publicación en Obras XIV-Miscelánea, pp. 371-441.

[16] Diario de México. Cf. nota 2 a Palo de ciego, en este volumen.

[17] José de Iturrigaray. 56° virrey de la Nueva España (1803-1808). Se mostró favorable a los intentos independentistas en 1808. Por esta causa fue depuesto de su cargo y enviado a España. Lo procesaron por infidencia y sobreseído este proceso, conforme al decreto general de “olvido” de 1810, le residenciaron también cuando ya había nuevo virrey, lo condenaron a pagar una suma por habérsele encontrado reo de peculado.

[18] Gaceta del Gobierno de México. Cf. nota 32 a [Contestación a Quien llama al toro...], en este volumen.

[19] Juguetillo. Una vez promulgada la Constitución de Cádiz (1812), Bustamante publicó el primer número de Juguetillo, véase en este volumen. Fernández de Lizardi en Otra afeitada de El Pensador a el miserable Barbero escribe: “Lea usted [señor Barbero] y quien quisiere mis papeles de aquella épocas tristes y sangrientas, y verá si hubo entonces, bajo el espionaje y bayonetas, quien se atreviera a defender la libertad del americano con más decisión que yo. Sólo el sabio y buen patriota, y por eso mi eterno y buen amigo, el señor don Carlos María de Bustamante, fue el único valiente que me acompañó a los principios con su célebre Juguetillo; mas me faltó muy pronto este auxiliar, porque la persecución del gobierno español descargó su furia sobre los dos. Él por fortuna escapó de México para padecer en Veracruz, y yo fui conducido a una prisión en esta Corte.” Cf. Obras XII-Folletos, p. 161.

[20] Suprema Junta Americana. En agosto de 1811 Morelos apoyó la idea de Ignacio López Rayón de crear la Suprema Junta Nacional Gubernativa, “a la que se sujetan todos los comisionados y jefes de nuestro partido, para embrazar los trastornos que la conducta de muchos de ellos originan a la Nación y la anarquía que se deja ver y será irreparable ante nosotros mismos.” El 31 de diciembre del mismo año, 1811, Morelos ordena que en todas las plazas que domina su ejército, sea jurada, a partir del 1° de enero de 1812, la Suprema Junta instalada en la Villa de Zitácuaro. Dicha Junta estuvo compuesta por Ignacio López Rayón, José Sixto Berduzco y José María Liceaga. Cf. Ernesto Lemoine Villicaña, Morelos, su vida revolucionaria..., pp. 178-179, 186.